lunes, 31 de enero de 2011

I Congreso Internacional de Supremos Consejos y Grandes Capítulos Generales del Rito Moderno o Francés


I Congreso Internacional de
Supremos Consejos y
Grandes Capítulos Generales del
Rito Moderno o Francés



BARCELONA, 11-12 de Junio 2011

Auspiciado por el Supremo Conselho do Rito Moderno – Brasil
Organiza: Gran Capítulo General de España – Supremo Consejo del Rito Moderno para España

PROGRAMA
Ubicación:
Hotel Acevi Villarroel, C/ Villarroel, 106
08011 Barcelona

Día Sábado 11:

09h30: Recepción de las Delegaciones

10h00: Entrada Ritual de las Delegaciones

10h15: Apertura del Congreso en Grado de Elegido Secreto

10h30: Recepción Ritual de Dignidades

10h40: Inicio de los Trabajos y Ponencias

13h15: Presentación de los grupos de trabajo y Suspensión de los Trabajos

13h30: Almuerzo en el Hotel Acevi Villarroel – por inscripción

15h30: Reanudación de los Trabajos: En paralelo Debate Fórum y/o Participación en los Grupos de Trabajo

18h00: Cierre de los Trabajos en Grado de Elegido Secreto

18h30: I Asamblea Internacional de la Vª Orden

21h30: Cena en el Hotel Acevi Villarroel – por inscripción.

Día Domingo 12:

10h00: Reanudación de los Trabajos en Grado de Elegido

10h30: Exposición de conclusiones por Delegación y Exposición de los Trabajos de los Grupos si procede

13h00: Propuesta de un modelo de Declaración Solemne Conjunta

13h30: Clausura del Congreso Internacional

14h00: Almuerzo en el Hotel Acevi Villarroel – por inscripción.

Propuestas Temáticas orientativas de las Ponencias a elegir por las Potencias Filosóficas

Es deseable que cada delegación elija uno o dos temas previos (o similares) para desarrollar en su ponencia, previamente comunicados a la organización.


1. ¿Cómo influir masónicamente en nuestro círculo?
2. Objeto y porqué del trabajo capitular
3. La memoria histórica
4. El papel de los Órdenes de Sabiduría del RM en la sociedad del Siglo XXI
5. Génesis de los Altos Grados: por qué y para qué
6. Tradición, Modernidad y Post-Modernidad en el Rito Moderno
7. El Joaben del Siglo XXI
8. Luces y sombras sobre la “promesa de defender el ideal laico y las instituciones del estado expresiones de los principios de la razón, de la tolerancia y la fraternidad”.
9. Las nuevas generaciones: transmisión de valores
10. Actitud Masónica: compromiso y responsabilidad
11. Estrategias de mejora para una real Cadena de Unión. Actuaciones y procedimientos.

Fecha límite para la recepción de Inscripciones 31/03/2011 en

congreso2011.r.moderno.f@gmail.com

Sitio web: http://congresormrf.blogspot.com/

Reserva de alojamiento en Hotel Acevi Villarroel

Directamente en:

http://www.acevihotels.com/html/es/villarroel/villarroel.html

viernes, 14 de enero de 2011

Acercarse a la Masonería (y 2)

Los Ritos

Etimológicamente la palabra Rito nos conduce a las nociones de sucesión y de orden. Un rito es aquel conjunto de reglas que fija de forma específica los diferentes trabajos masónicos o ceremonias. Un ritual no pretende tener la autoridad de un libro sagrado al mismo tiempo que no pretende imponer una historicidad o unas creencias específicas. ¿Para qué sirve entonces el Ritual? Sirve para indicar un camino, un camino libremente aceptado que codifica las relaciones tanto dentro de las Logias como de la Orden, facilita la Libertad de expresión y de pensamiento, permite articular distintas ideas simbólicas dentro de un espacio y un tiempo con unos específicos objetivos tanto de trabajo colectivo en logia, como de introspección individual, privilegia las ideas sobre las formas, pone de relieve esos valores que son el corazón de la enseñanza de la masonería liberal, a saber el respeto a las diferencias, la total libertad de conciencia y el gusto para el trabajo personal y el estudio. Un ritual es un camino, no una forma de pensar, y seguir un ritual de ningún modo puede eximir de la reflexión personal. El uso de este término en masonería es bastante tardío, y obedece a una necesidad de diferenciar las distintas formas rituales que se fueron sucediendo con el paso del tiempo, sobretodo a partir de la proliferación de los denominados “Altos Grados” en los años 1740, distintos a los universalmente reconocidos como simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro), y cuyos diferentes sistemas de reorganización, llamados en ocasiones Regímenes, condujeron al uso de calificativos que permitieran diferenciar sus particularidades, especificidades y divergencias. Este deseo de reagrupar en función de su génesis y peculiaridades, conjuntos rituales coherentes y estables, desembocó en la aparición de los distintos Ritos hoy existentes.

El Rito Francés o Rito Moderno, denominado también Rito de Fundación


Características

El Rito francés o Rito Moderno se característica por su rigor y sencillez, dejando lugar a lo esencial, pero a lo esencial que viene de la inteligencia y de nuestro corazón. No pretende tener la autoridad de un libro sagrado al mismo tiempo que no pretende imponer una historicidad o unas creencias específicas. El rito francés indica un camino, un camino libremente aceptado que codifica las relaciones tanto dentro de las Logias como de la Orden, que facilita la libertad de expresión y de pensamiento, y que garantiza la igualdad de tratamiento de cada uno según su grado y nivel de conocimiento. Que sea claro: el rito francés es un camino, no una forma de pensar, y seguir su ritual de ningún modo puede eximir de la reflexión personal. Este punto es importante al subrayar que el rito francés, al privilegiar las ideas sobre las formas, pone de relieve esos valores que son el corazón de su enseñanza, a saber el respeto a las diferencias, la total libertad de conciencia y el gusto para el trabajo personal y el estudio. El rito francés no es dogmático y se quiere asequible a todos esos que son abiertos a si mismo y a los otros. De manera que anima y empuja a todos los hermanos y hermanas a construir sus opiniones personales, expresarlas y vivirlas en conformidad con su coherencia personal. Por la fecha de su redacción inicial, el rito francés esta impregnado con la filosofía prerrevolucionaria, es decir que pregona la igualdad (simbolizada por la espada entregada en esos tiempos a cada HH y, hoy en día simbolizada por la banda), la responsabilidad personal, el ideal de libertad y el trabajo y estudio. Trabajo y estudio que no pretenden acumular conocimientos estériles o inútiles, sino propiciar el despertar y las miradas desde puntos de vista ignorados o menospreciados hasta la fecha El rito francés preserva la tradición iniciática, respondiendo para quien lo desee a una demanda de espiritualidad sin dogma, de búsqueda ahora y siempre. Pero sin pretender enseñar una doctrina cualquiera, sino la práctica de un método que favorece el despertar del espíritu: librarse de todo dogma religioso, político u obediencial, sin rechazar nunca una búsqueda, un avance o una creencia si son sinceras.
A diferencia de muchos otros ritos masónicos, el Rito Francés o Moderno ignora:
El pensamiento religioso al no contener nada ni de sagrado, ni oración, ni ningún acto este carácter religioso. No es antirreligioso sino sencillamente a-religioso, respetando plenamente la libertad de creencias de cada uno.
El pensamiento esotérico, porque considera que cualquier pensamiento esotérico va en contra del universalismo de la francmasonería.
El pensamiento místico, al poner el hombre en el centro de sus preocupaciones, sin nada místico ni de divino: se apoya en la idea de un proyecto de construcción personal.
El pensamiento mágico y/o ocultista, descartando por principio esas aberraciones teúrgia, alquimia, magia) y demás elementos irracionales que florecieron en el siglo XVIII

Breve resumen histórico del Rito Francés o Moderno:

La original falta de distinción entre el hecho histórico y lo legendario plasmada en los primeros documentos masónicos ha permanecido vigente para muchos francmasones a pesar del paso de los siglos. Gran parte de esta “deformación” fue responsabilidad del propio Anderson al intentar “legitimar” la nueva estructura obediencial en las Constituciones de 1723 con una Historia de la Francmasonería que se remonta desde Adán hasta dicha fecha de principios del Siglo XVIII.
La Francmasonería, nuestra francmasonería, es una Orden iniciática tradicional y simbólica que tan solo es una heredera indirecta de aquellos constructores de catedrales. La Francmasonería contemporánea nace a finales del siglo XVII y principios del XVIII alrededor de la Royal Society en un país que salió de horribles guerras de religiones. Estos hombres de ciencias e ilustrados que no quieren renunciar a sus aspiraciones espirituales, se inspiran en los ritos y símbolos de estos constructores de catedrales de quienes no son herederos directos, creando una francmasonería especulativa moderna fundamentada en unos mitos importados a tal efecto. Sea como fuere lo que resulta incuestionable es cómo el soporte vehicular era y debe ser simple y sencillo. Un uso simbólico-alegórico claro que finalmente debe mostrar un mensaje cercano y simple. Un contenido que haga estimular en el hombre sus potencialidades mediante la ortopraxis moral, apreciar su libertad así como el uso de la misma, encontrar esa felicidad en la búsqueda autocrítica a las respuestas perennes compartidas con un sentido de pertenencia e interacción universal y despertar su responsabilidad hacia un conjunto-la humanidad- liberada de todo tipo de imposición irracional o subyugante.
Hablando de "nuestra masonería", de la que en realidad somos descendientes, admiramos su metodología que pretende unir lo disperso y liberarse del yugo discriminatorio, dando entrada a todo ser humano, al margen de su religión. Ese espíritu universal y ecuménico fue el detonante de la idea de Désaguliers y su entorno, un sentido amplio que puede dar cabida a todo ser humano con unos principios ético-morales fundamentales, haciendo que se mantenga al abrigo de las fuerzas de tensión generadas por la diversidad religiosa, siempre fuente de confrontaciones, así como de los disensos de tipo político fuera de la Logia. Al respecto, resulta curioso comprobar como esa contención en la opinión política y religiosa, queda regulada en los deberes del Francmasón en el apartado dedicado a la conducta cuando la Logia está cerrada estando aún reunidos los Hermanos, lo cual no explicita la imposibilidad de tratar de estos temas en Logia abierta siguiendo el Orden ritualmente establecido y coherente con los compromisos adquiridos como miembros de la Orden en cuanto a tolerancia, respeto y amor.
La francmasonería tal y como hoy la entendemos procede por tanto de la Gran Logia de Londres y de todo el entorno que dio lugar a su génesis, muy a pesar de otras tesis fantasiosas y sin fundamento histórico y masonológico.
Sin duda alguna la masonería inglesa que elaboró los Antiguos Deberes desde 1390 fue una corporación profesional cristiana de tipo religioso. Primero católica hasta devenir anglicana en 1534. El contenido esencialmente bíblico de esta masonería operativa así lo atestigua. No obstante, con el paso de los siglos la masonería sufrió diversas metamorfosis que, diversificando su identidad primitiva, terminaron por hacer de esta antigua corporación profesional cristiana una expresión moderna de la tradición del eclecticismo.
Hacia 1637 la masonería escocesa, de confesión calvinista, elaboró el rito del Mason Word que contribuyó a transformar la antigua masonería operativa en masonería especulativa.
En 1723 Désaguliers y Anderson presentan como base moral de la Orden la religión natural que deviene en ese entorno especulativo puerta consecuente al pensamiento filosófico abierto y diversas formas de deísmo e incluso ateísmo teórico, y por supuesto del librepensamiento en las logias. La penetración sucesiva de estos diversos puntos de vista en masonería, además de explicar la génesis del eclecticismo, debe invitarnos a reflexionar sobre las consecuencias y la coexistencia pacífica de dichos diversos puntos de vista en el seno de la misma Orden masónica.
El rito calvinista del Mason Word (Mot de Maçon), creado hacia 1628/1637 por los masones escoceses de Kilwinning para reemplazar el rito de los Antiguos deberes operativos de la edad media y del Renacimiento, fue anglicanizado y catolizado antes de ser transmutado por la Gran Logia de Londres de 1717 en rito filosófico universal. Y aquí radica la auténtica grandeza de este principio ecuménico que, como en pocas formas rituales, el Rito Francés o Moderno ha sido fiel a pesar del paso del tiempo y de la historia.
En su expresión natural, la francmasonería, consecuente y heredera de este planteamiento ilustrado, tiende y debe tender a esa universalidad no exclusiva, no restringida a criterios de orden interno particular, religiosos, formales o discriminatorios, desde el respeto y la tolerancia, uniendo desde la diversidad donde el nexo común es la práctica y desarrollo de la virtud. Hacer prevalecer el bien sobre el mal.
Son los británicos, o sea, ingleses, escoceses e incluso irlandeses que instalan la masonería en Francia y el resto del continente europeo. Su motivación no es el deseo de transmitir la masonería en Francia, sino que han sido más bien obligados a huir de Inglaterra por motivos del conflicto dinástico y religioso que aconteció en esas épocas, y ello es lo que hace que la mayoría de ellos Jacobitas o hannoverianos, durante alrededor de una cuarentena de años no paren de ir y venir por el Canal de la Mancha con sus rituales en uso particularmente en la Gran Logia de Londres y Westminster, creada en 1717, al igual que ocurre con la filiación “Moderna” referida para Bélgica, país con logias constituidas desde 1721, u Holanda algo posteriormente.
Las logias creadas en Francia fueron hijas de la Gran Logia de Londres, por lo tanto una masonería antigua calificada como del tipo "Moderno" por sus detractores autodenominados “Antiguos”. Toda una paradoja en el uso de los calificativos.
El cristianismo de tipo confesional y religioso se retoma en Francia en 1735 cuando traduciendo los “Deberes de un Francmasón” inseridos por Désaguliers en las Constituciones de 1723 el abad Moret, gran secretario de la Gran Logia en Francia, cristianizó el texto de Désaguliers, cuya versión fechada en 1737 sirvió de constitución a las primeras logias de Suecia convertidas posteriormente en Logias confesionales. Este acto en dicho contexto geográfico obedecía sin duda alguna a la realidad histórico-social que tenía los días contados.
No puede por lo tanto mostrar contradicción ninguna cuando el rito de los Modernos retoma durante la Ilustración continental que desemboca en el “Régulateur du Maçon” su forma base propuesta por Désaguliers, a través de exigir el simple deber la práctica espontanea de la ley moral universal inscrita en el corazón de todo ser humano y en toda época. Esta actitud personal no incluye, sin excluirla tampoco, la institución de comunidades como las Iglesias. Pero la comunidad no deviene un grupo social instituido por las iglesias, sino por comunidades naturales ya sea, la familia, los amigos, el Estado no confesional (laico) y a partir de ahí toda la humanidad.
El Estado laico no está privado de valores éticos o espirituales. Este estado laico liberal es inevitablemente consecuencia del pluralismo confesional, lugar de mestizaje cultural y en particular de valores religiosos.
La humanidad constituye una comunidad, una unidad que no puede existir sin el respeto práctico de la ética, del amor al prójimo.
El Rito de los denominados “Modernos” se traduce al francés y es practicado por la casi totalidad de las logias que se crean en el reino y no parece tener nombre. Es simplemente masonería. Una masonería que hereda unas tradiciones masónicas, las más antiguas, que no está fijado palabra por palabra, aunque por razones administrativas, se tiende cada vez más a escribirlo, pero que posee una estructura simbólica fundamental.
La aparición de estos otros sistemas masónicos, casi siempre "escoceses", donde el nombre para nada tiene real relación con su verdadero lugar de origen, hace que el Gran Oriente de Francia se plantee el hecho de organizar y controlar la francmasonería francesa, y el deseo de numerosas logias de tener una versión universal de los rituales, son la causa de la fijación de un rito "Moderno" entre 1783-1786, una Regulación de referencia, que tiene sus ventajas e inconvenientes que abordaremos en otra ocasión, y que en el futuro será conocido con el apelativo de “Francés”. Para los Altos Grados, este análogo trabajo se realizará en el seno del Gran Capítulo General de Francia fundado en 1784 y posteriormente vinculado a dicha Obediencia en 1786 añadiendo cuatro órdenes superiores: Elegido Secreto, Gran Elegido Escocés, Caballero de Oriente y Soberano Príncipe Rosa- Cruz. Subrayemos, no obstante, que sería un error considerar al Gran Capítulo General de Francia como el Autor del Rito Francés. Esta asamblea de Masones eruditos solo hizo que fijar su uso reteniendo los altos grados más tradicionales en sus versiones más sobrias. Así, veinte años antes de la creación del Gran Capítulo, un sistema muy próximo al que tomará el Rito Francés era ya practicado. En los años 1760, la Madre Logia Escocesa de Marsella. Incluso con anterioridad, este deseo de ordenación y reducción en la Masonería de Altos Grados queda constatada en la porosa relación e interacción franco-belga.
Recordemos que la Masonería de los Modernos se implanta por diversas vías en esos orientes, bien directamente vía Londres o vía Francia a través de la Gran Logia dirigida por el conde de Clermont. De este modo el Marqués de Gages (cuya logia “La vraie et parfaite harmonie” de Mons es de la correspondencia de la GLdF) aparece nombrado por Luís de Bourbon en 1766 como « Grand Maître provincial et Inspecteur Général des loges rouges et bleues pour les provinces de Flandres, de Brabant et de Hainaut ». Aprovechando la coyuntura y dificultades que atraviesa la masonería francesa y el distanciamiento que ello conlleva entre la vinculación de Gages con la GLF, la pretendida agrupación de logias zonales emanadas directamente de la GL de Londres llevará, entre otras casuísticas bien curiosas, a la creación bajo patente de Londres de una auténtica y seriamente estructurada obediencia “belga”, teniendo al Marqués de Gages como Gran Maestro provincial: la Gran Logia provincial de los Paises Bajos Austriacos, que regulará ese cierto desorden reinante (propio por otra parte en cuanto a la descentralización) y aglutinará las Logias de su entorno. Como señalábamos, a través de las cartas entre el Conde de Clermont y el Marqués de Gages, el primero expresa su trabajo de estructuración en 15 grados en 1767. Según Adolphe Cordier, de los rituales redactados por la Gran Logia Provincial de los Países Bajos Austriacos que superaban largamente la veintena, finalmente los Grados fueron reducidos a quince en 1776. En esta línea, cabe resaltar que ya en 1772, es el Marqués de Gages quien exterioriza su proyecto de una masonería en 7 Grados al Venerable de la Logia de Alost dentro de un contexto de contención en las recepciones de Grados indicándole que algunos podrían devenir inútiles en un futuro de ser conferidos. Es precisamente en una estructuración en tres Grados y Cuatro Órdenes elaborados por el Gran Capítulo General de Francia de 1784, cuando en 1786 el Gran Oriente de Francia propone un texto de referencia para los tres grados azules, difundido en forma de copias manuscritas, y adopta los Cuatro Órdenes con la creación/integración del Soberano Capítulo Metropolitano, manteniendo como siempre el Grado de Rosacruz como Nec Plus Ultra del Sistema.
Sobre la continuidad del Rito Moderno en Siete Grados en los Países Bajos denominado también en esos Valles con los nombres de Escocés Reformado e incluso Antiguo Reformado ya que consideraban la estructuración de 1784 como una “reforma” de los grados Escoceses, o Antiguos (por antigüedad, no por ser de descendencia de los Antiens), hay que señalar unas trascendentales cuestiones que abordaremos in extenso en unos trabajos próximos que dirigiremos para aqullos que buscamos (o eso intentamos) conocer determinadas verdades mediante el estudio y seguimiento histórico.
Esto es:
a) La creación en 1803 del Hoofdkapittel der Hoge Graden in Nederland (Supremo Capítulo de los Altos Grados) en Holanda por Capítulos Independientes siguiendo un sistema de Grados creado por analogía al del Grand Chapitre Général de France, aunque el origen y tipo de sus rituales sean de otra procedencia (elemento sorpresa aún desconocido por muchos).
b) En tierras belgas, y siguiendo la tradición que proliferó en los Países Bajos meridionales durante el XVIII, lo que hoy conocemos como Capítulos, se desarrollan libre y soberanamente como extensión de una Logia Azul a quien corresponden y vinculan, denominándose también los Soberanos Capítulos como Grand Atelier (Gran Taller). Tras la retirada francesa, los capítulos preexistentes y los creados durante la ocupación mantienen, tras la misma, ese procedimiento organizativo, al margen de cualquier Cámara de Administración perteneciente a un Gran capítulo u Obediencia (véase archivos de la R.•. L.•. de la Esperanza al Oriente de Bruselas o de los Amigos Filántropos de ese mismo Or.•.).
c) Este procedimiento de trabajo en Capítulos Independientes y Soberanos es también retomado a propósito de la creación del Soberano Colegio del Rito Escocés para Bélgica (aún hoy en vigencia) a raíz del rechazo de la estructura jerárquica del Supremo Consejo del REAA en 1962, lo cual no supuso ninguna novedad organizativa en la historia masónica de ese país y que aglutina a varios de los más históricos Capítulos y Areópagos imponiéndose en la corriente de la Masonería Liberal en esos Orientes.
En el siglo XIX, Rito Moderno se convierte en el equivalente de Rito Francés. Por ello Vuillaume emplea los dos términos, ya que se aplica tanto a los tres primeros grados como a los cuatro órdenes superiores. Este término de Rito Francés va a imponerse mientras que el de Rito Moderno va cayendo en desuso en el último tercio del siglo XIX . Tengamos en cuenta no obastante, que en Bélgica, los problemas lingüísticos y nacionales no impusieron el adjetivo “Francés”, y se utilizó siempre el calificativo de “Moderno”. En cualquier caso, durante todo el siglo XIX la diferenciación entre Régimen Francés y el Escocista va a ir creciendo. En 1858, se publica una nueva redacción del Rito Francés denominado de Murat, que fue Gran Maestre. “Ideológicamente”, el texto apenas si es diferente del Régulateur. El nuevo modelo sigue definiendo la masonería de manera “clásica”. Después el Convento de 1877 sus resoluciones conducen a retoques más intrépidos y es cuando en 1879, el Gran Colegio de Ritos encargado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia hace desaparecer de los rituales las fórmulas aparentemente religiosas, como es la referencia al Gran Arquitecto del Universo, que el Gran Oriente de Bélgica ya había suprimido su obligatoriedad en 1872. En 1886, una comisión de 12 miembros, presidida por el abogado Louis Amiable (1837-1897), procede a una nueva revisión. El nuevo ritual francés, tomará el nombre de su principal redactor, y se acompaña de un “informe sobre los nuevos rituales para las logias” redactado por el mismo Amiable. Esto explica que el nuevo texto, en parte inspirado en los rituales del Gran Oriente de de Bélgica, se refieran en gran parte al positivismo. Su filosofía general es la de “neutralidad entre las distintas creencias” y el hecho de que " los datos evidentes proporcionados por el estado actual de la ciencia debían ser aprovechadas”. Durante este medio siglo, la práctica de todos los cuatro órdenes de sabiduría cayeron en desuso en el continente europeo. El ritual Amiable, un tanto modificado en 1907 bajo la autoridad del Gran Comendador Juan-Bautista Blatin, permanecerá en estas condiciones hasta 1938, fecha en la que la iniciativa de Arthur Groussier, entonces Grande Maestro del GOdF adopta un nuevo modelo del Rito Francés. La nueva versión es una tentativa de intentar una vuelta a las fuentes simbólicas del sistema francés, y no una nueva molienda aún más ultra positivista. En 1955, se difunde la versión definitiva del ritual Groussier, ligeramente arreglada en la forma y bajo la autoridad de Paul Chevalier, es imprimido y difundido. En el largo trabajo de reconstrucción de las obediencias en la posguerra, los masones eruditos volvieron a las investigaciones iniciáticas o simbólicas deseando encontrar o revivificar las potencialidades de la tradición masónica francesa del siglo XVIII, hereditario de los Modernos.

En Portugal, la práctica del Rito Moderno se presenta desde 1802. Mientras que en Francia por otras razones dignas de análisis a fondo, los Órdenes de sabiduría dejaron de ser practicados durante unos 170 años (aproximadamente desde 1830 hasta 1999) en Portugal, por su parte, la labor del Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, prosiguió durante este largo período, a pesar de las numerosas persecuciones y prohibiciones de las que fue objetivo la masonería, trabajado de forma ininterrumpida desde 1804 hasta 1939, es decir, alrededor de 140 años. Después de que Salazar prohibiera la masonería en 1935, de manera totalmente subterránea, los últimos supervivientes del "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, se incorporaron al Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Portugal y su jurisdicción, a través del Acuerdo de 1939 y, a partir de esta fecha, el Rito Francés o Moderno dejó de ser practicado en Portugal. La reactivación de nuevo en todos sus Ordenes data del año 2003 gracias al Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz -- Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.

El Rito Moderno o Francés en Brasil, requiere de una especial mención dado que el Supremo Conselho do Rito Moderno sito en este país es la Potencia Filosófica de Rito Francés o Moderno de mayor antigüedad en el mundo en cuanto a la práctica ininterrumpida de todos los Órdenes de Sabiduría y único en el mantenimiento de su legado hasta la “reactivación europea” de finales de los 90, trabajando con el Rito madre en esos orientes desde 1822, y que le confiere la incuestionable condición de Chef d’Ordre a nivel mundial.

Sea cual sea su forma ritual utilizada, el Rito Francés se impone, hoy como mañana, como una expresión ordenada y completa de los valores masónicos "permanentes": la búsqueda de la verdad, la perfectibilidad para aquella persona que desee progresar, la liberación para permitir el avance, el hombre comprometido como eslabón en la cadena social.

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico
Miembro del Gran Capítulo General de España – Supremo Consejo del Rito Moderno para España
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"

miércoles, 5 de enero de 2011

Acercarse a la Masonería (1)

Quiero expresar de todo corazón a los lectores de este Blog mis mejores deseos de Salud, Dicha y Prosperidad para este Año Nuevo 2011 de la E.·. V.·.
Desde este espacio seguiremos humildemente adentrándonos en aspectos referidos a la historia, filosofía, actualidad y valores francmasónicos, especialmente visualizados desde la óptica del Rito Moderno o Francés. No obstante, iniciaremos este ciclo del calendario con aspectos o generalidades cuya reflexión siempre aporta nuevos matices y lecturas para muchos de nosotros, o una información que pretende ser esclarecedora para aquellos internautas que pretenden acercarse a la Orden.


La Masonería, una vieja idea con un gran futuro.


Después de más de 2 siglos de incidencia de la Masonería en las situaciones históricas de cambio, y frente al advenimiento de la crisis actual tanto colectiva como individual, la Masonería cuya actividad siempre ha buscado el perfeccionamiento material y moral tanto de los hombres como de la sociedad, sigue teniendo un papel de futuro en torno a dos ejes:

Un eje interior
a) El sentido de pertenencia: Cuando la ruptura de las estructuras tradicionales produce aislamiento y sensación de vértigo ante una realidad cada vez más compleja e inabarcable, la Masonería permite recuperar una sensación de “pertenencia”, necesidad humana básica, sin caer en el irracionalismo o el fundamentalismo. Dicha “pertenencia” permanece abierta a la enorme diversidad de lo real, basada sobre el libre albedrío y el abandono de los prejuicios empobrecedores.
b) La armonía interna: La Masonería propone un camino de búsqueda de la propia identidad, del perfeccionamiento, de la autorrealización y del equilibrio interior, mediante itinerarios propios, utilizando ritos y símbolos como herramientas para despertar la imaginación y sensibilidad.

Un eje exterior
a) La ética: Respecto a las distintas dimensiones del hombre, es la ética la que más importa a la Masonería, por lo que la reflexión sobre su contenido e implicaciones es una parte fundamental del quehacer masónico.
b) El conocimiento: La persecución de los fines de la Masonería implica un conocimiento, lo más amplio posible, del mundo en que vivimos, desde las ciencias exactas hasta las sociales, incluyendo los planteamientos religiosos. En la Masonería no cabe ningún tipo de fundamentalismo y se considera que la religión y las opciones políticas, siempre que no sean excluyentes, pertenecen al ámbito estrictamente privado, por lo que no se discute sobre ellas.
c) El deseo de incidir en la realidad: los masones pretenden mejorar la realidad de forma congruente con los planteamientos éticos. Muchísimas logias suelen tomar iniciativas concretas en el sector social y filantrópico, pero son los masones, como individuos, los que actúan en su ámbito profesional, social y cultural. Desde el nacimiento de la Masonería, la labor dinamizadora de los masones orientada a la generación de ideas, documentos o estructuras perennes ha sido predominante.

Principios y Valores

La Francmasonería tiende a reunir hombres y mujeres en busca de más sabiduría, fraternidad y, consecuentemente filosofía entorno a sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Heredera de la Ilustración y de la Declaración de los Derechos Humanos, orgullosa de su papel relevante en el éxito progresivo de sus ideales sociales y humanistas a lo largo de los siglos XIX y XX, rica en experiencia humana y filosófica, la Francmasonería sigue caminando en busca de más tolerancia, menos dogmatismos y más justicia social. La Francmasonería evoluciona con el mundo, deseosa de formar hombres y mujeres que participen de los grandes debates actuales aportando su visión de un mundo adogmático, fraternal, tolerante y cada día más libre tanto en sus actuaciones como en sus modos de pensar.
Filosófica, filantrópica y progresista, la Francmasonería expone un mensaje humanista y ético que, más allá de lo religioso y político, intenta unir las inteligencias y corazones por encima de cualquier dogma, y en base a valores ambivalentes: rigor y rectitud, lucidez y búsqueda de la verdad, ciencia y conocimiento. Frente a los desafíos del siglo XXI, la Francmasonería ofrece un marco insustituible para sintetizar los últimos conocimientos de la ciencia, para actualizar permanentemente su reflexión y proponer una aspiración al respeto de esos valores universales y eternos que son propios de las inquietudes.

Libertad

Primera palabra del lema masónico. Para la Francmasonería, la libertad y su corolario, el libre albedrío, son la expresión de una necesidad intrínseca y de una exigencia permanente y absoluta, producto directo del método simbólico propuesto por la Francmasonería a sus miembros. La libertad masónica está basada sobre una moral y una ética del comportamiento humano a las cuales cualquier hombre o mujer libre se puede adherir sin renunciar a nada: la adhesión no es un reclutamiento, no exige ninguna obligación contraria a sus ideales, no perjudica a la libertad de ninguno, respeta su independencia, sus convicciones, su libre albedrío. Los métodos de trabajo de la masonería, la serenidad de sus reuniones, sus tradiciones y ritos libremente aceptados, sus símbolos libremente interpretados, la total libertad de expresión en la tolerancia y fraternidad, el proceso iniciático de perfeccionamiento y emancipación de los individuos para hacerse masones libres en logias libres, todo eso permite sentirse en la francmasonería hombre y mujer plenamente libres y, como tal, capaces de aceptar y no sufrir la disciplina y el ritual masónico. El sentido de libertad, siendo masónico por ontología propia, condiciona por eso mismo un verdadero humanismo masónico, que obliga a los masones a una triple responsabilidad: Personal por el ejercicio necesario de su pleno libre albedrío, combinando conciencia y razón con un solo objetivo: “sed vosotros mismos, llegad a ser vuestra libertad”, Ética ya que la francmasonería tiene la capacidad única de integrar libertad religiosa y libertad de conciencia en una reflexión intelectual en busca de la verdad personal propia de cada persona , Ontológica al considerar la libertad como el componente mismo de la condición humana, y el ejercicio de la libertad como una experiencia irrefutable de la vida humana.

Igualdad

Idea sencilla y valor masónico por esencia, la iconografía revolucionaria representando a la Igualdad con un nivel en la mano, garante del enderezamiento de los muros, y el triángulo, símbolo de armonía y equilibrio. Palabra ambigua porque tiene múltiples connotaciones que distorsionan su significado y entorpecen su desarrollo. De manera que la Igualdad es siempre un combate en contra de los egoísmos, de las ideas dominantes, de los dogmas, de las ideologías. “Dejar de pelear equivale a dejar el poder y la revuelta en manos de los monstruos” solía decir el antiguo presidente de la Liga Francesa de los Derechos Humanos. Punto central de la primera Declaración de los Derechos Humanos, la Igualdad es ante todo la igualdad de derechos y deberes frente a la ley, corazón del combate de los masones en los siglos XIX y XX a favor de la democracia, y del respeto de los derechos individuales en términos de valor moral y de dignidad. La igualdad es una forma de la universalidad pregonada por la francmasonería, en el pleno reconocimiento y aceptación de las diferencias: los hombres son iguales en derechos, pero diversos frente a la sociedad, a la vida y hasta a sus valores subjetivos. Por eso mismo, la igualdad está siempre bajo la amenaza del igualitarismo. Montesquieu al sentenciar “cuando el espíritu igualitario domina el sentido de igualdad, y que cada uno quiere ser el igual de los elegidos para mandar” significaba que frente al igualitarismo el espíritu democrático se pierde, y llegan la mentira totalitaria y las sociedades grises donde se condenan las diferencias, desviaciones, disidencias, o sencillamente las ideas novedosas. Asimismo, la declaración de independencia de los EE.UU. comienza así: “We hold these truths to be self-evident, That all men are created equal, that they are endowed by their creator with certain unalienable rights; that among these are life, liberty and the pursuit of happiness” “Mantenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”

Fraternidad

Virtud de difícil alcance y de cierto modo ingenua, pero valor consubstancial de la libertad e igualdad, ya que solo puede haber fraternidad entre hombres libres e iguales. Fraternidad, ideal lejano de una república universal, intuición heredada de nuestra base cultural cristiana pero pensada en términos laicos, desde ahora principio político indiscutible y parte integrante de la razón democrática. Valor secularizado que sustenta la justicia y suscita la responsabilidad individual. Pero no olvidemos que para que haya fraternidad humana es preciso que haya personas: la predicación ingenua del amor, los dogmas monogenistas anunciados desde hace milenios son incapaces de crear el corazón. Un solo método es eficaz: despertar al hombre que duerme en cada uno de nosotros, enseñarle a buscarse, a encontrarse, a realizarse: “conócete a ti mismo” es una receta milenaria pero siempre de plena actualidad, es la receta predicada y aplicada por la francmasonería. El primer paso de ésta es aprender a amar en si lo que es si mismo: eliminar las mentiras relacionadas a su raza, su tiempo, su clase, su religión, todas esas locuras y odios colectivos, esos valores ridículos que causan tantos conflictos. Construirse es el punto inicial, ya que como crear fraternidad cuando el hombre ni siquiera está esbozado. Solo el camino del hombre despertado a sí mismo conduce a la fraternidad porque el hombre despertado es capaz de esbozar el hermano de todos. Ningún camino conduce a la fraternidad, sino el camino del hombre despertado a sí mismo y como tal capaz de esbozar el hermano de todos. A la vez hecho e ideal, la fraternidad es una experiencia que ninguna educación, ninguna formación, ninguna política, ningún estado puede asumir plenamente. De aquí la nostalgia que acompaña esa noción.

Fuente: Grande Oriente Ibérico

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico
Miembro del Gran Capítulo General de España – Supremo Consejo del Rito Moderno para España
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"