domingo, 21 de febrero de 2010

Órdenes y Grados: a modo de resumen

A modo de resumen conceptual presentamos este último trabajo dedicado a los aspectos generales de los Órdenes y Grados del Rito Francés o Moderno.
La noción de Orden, en el sentido que aquí se aplica, es una característica particular propia del Rito Francés. La distinción entre órdenes y grados, la comprensión clara de la relación entre ambas nociones, es importante para comprender esta estructuración en los de los Altos Grados.
Durante la puesta a punto de los Altos grados llevada a cabo por el Gran Capítulo General de Francia entre 1784-1786, este cuerpo federativo de Capítulos Rosa-Cruz clasificó todos los altos grados en cinco “Órdenes”. Esta noción de Orden era una novedad. Un Orden es un conjunto de Grados, pudiendo existir asimismo cada grado en diversas versiones.
El Primer Orden comprendía los grados de Elegido, pero también un cierto número de otros grados que se conferían habitualmente entre el Magisterio y los grados de Elegido.
El Segundo Orden comprendía los grados de Escocés.
El Tercer Orden comprendía esencialmente un solo grado, el de Caballero de Oriente o Caballero de la espada.
Lo mismo sucedía con el Cuarto Orden, correspondiente al Grado de Rosa-Cruz.
Todos los grados no comprendidos en los órdenes precedentes fueron reunidos en un Quinto Orden.
El Gran Capítulo General de Francia decidió redactar, para cada uno de los cuatro primeros Órdenes, un grado único relevante de ese orden y destinado a reflejar su esencia fundamental.
Para el primer orden, este fue el grado de Elegido Secreto. Para el segundo fue un grado denominado en un principio simplemente “Escocés”, pero que pronto recibió el nombre de Gran Elegido Escocés. Para el tercer orden se tomó una versión del Grado de Caballero de Oriente, y para el cuarto orden, una versión del grado de Rosa-Cruz.
El término “Orden”, tomó secundariamente el sentido de la clase de los Hermanos que poseían el Grado.
Los cuatro Grados estaban destinados a ser practicados, cada uno de ellos en las asambleas del orden correspondiente: el Elegido Secreto en las asambleas del primer orden, el de Gran Elegido Escocés en las asambleas del segundo orden, y así sucesivamente.
Hay que señalar que en su origen, cada orden tenía su propio presidente y su propio colegio de Oficiales, que no pertenecían necesariamente a los órdenes superiores. La práctica habitual más extendida es aquella en la que cada Capítulo está presidido en sus cuatro Órdenes por un único “Muy Sabio” y donde, por ejemplo en una asamblea de primer orden, otros dos miembros pertenezcan al cuarto orden, variando en la actualidad sus especificidades según la Potencia Masónica que administre estos grados.
Para el Quinto Orden no se redactó ningún Grado ya que los grados relativos a este orden no estaban destinados a ser practicados, sino solamente a ser estudiados.
Así pues, la carrera iniciática de un Mason del Rito Francés o Moderno, en los Altos Grados, pasa por los cuatro Grados antes citados recibidos en el Capítulo abierto en su Orden correspondiente. El Quinto Orden no contiene ninguna enseñanza iniciática particular dado que no está vinculado a la línea de la familia de transmisión del Rito Moderno, que se concreta en el Cuarto Orden, recordando que el Grado de Rosa-Cruz guarda su estatuto de nec plus ultra del Régimen Francés.

Sobre el Quinto Orden

Históricamente, el quinto orden preveía reunirse el primer martes de cada mes, pero no queda constancia expresa, ya que las actas de sus asambleas están desaparecidas, conociendo de la actividad de éste por alusiones aparecidas en algunos trabajos de otros Órdenes. Se sabe también por estos testimonios que las designaciones al Quinto Orden se hacían por elección, pero se conoce mal su funcionamiento y organización interna. Es por ello que en la actualidad algunos Cuerpos de Altos Grados del Rito Moderno practican solamente Cuatro Órdenes según lo regulado en 1784, u otros, utilizan distintas formas de trabajo y funcionalidad para este Quinto Orden.
En su aspecto académico, el 5º Orden permite interesarse por todos los grados practicados en el siglo XVIII antes de la síntesis de 1784-1786. El reglamento, fijado con fecha del 19 de marzo de 1784, precisa en su artículo 29: “El 5º Orden comprenderá todos los grados físicos y metafísicos y todos los sistemas, particularmente aquellos adoptados por las asociaciones masónicas en vigor.”
El espíritu del 5º orden está también en incitar al SPR+ llegado al final de su carrera iniciática propuesta por el Rito Francés, a interesarse por todos los demás sistemas y, circunscrito fuera de los trabajos de los Capítulos particulares, permite lanzar una mirada hacia otras vías.

La bibliografía de consulta recomendada y sugerida puede encontrarse en la sección correspondiente de la web del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”.

jueves, 18 de febrero de 2010

Presentación de Rituales del Rito Francés en la Biblioteca Pública Arús

El martes, 2 de marzo de 2010, a las 19,00 h en la Biblioteca Pública Arús, sita en Passeig de Sant Joan, 26 en Barcelona, se llevará a cabo la presentación de la priemra edición en lengua castellana, analizada y comentada del Ritual de Primer Grado y Trabajos de Banquete del “Régulateur du Maçon” del Rito Francés, de los autores Víctor Guerra y Joaquim Villalta, miembros del CÍRCULO DE ESTUDIOS DEL RITO FRANCÉS “ROËTTIERS DE MONTALEAU”.

Edita: MASONICA.ES Editorial


La presentación correrá a cargo de Manuel Riera (Coordinador del Triángulo de Lectores)



ORGANIZA:

Grande Oriente Ibérico (GOI)

Biblioteca Pública Arús

domingo, 7 de febrero de 2010

El Grand Orient de Belgique, "Chef d’Ordre" del Rito Moderno, Rito Francés o Rito de Fundación

En diversos ensayos y artículos anteriores hemos hecho referencia al adjetivo Moderno o Francés utilizado para la masonería (en su origen sin nombre, lógicamente) emanada directamente de la Gran Logia de Londres e implantada en la Europa continental del Siglo XVIII. Los trabajos de Dachez, Thomas, Guilly, Vigier o Mollier, entre otros, presentan precisamente esa visión amplia a la práctica ritual masónica del “Rito” en Francia, Bélgica y en los Países Bajos del XVIII, que pese a sus variantes, mantiene una estructura simbólica común, dentro de esa flexibilidad que enriquece al rito de los Modernos en Europa, sin que sea por tanto de praxis monolítica, sino variantes de un mismo “Rit”. Así fue y así sigue siendo en la actualidad, a pesar de los diferentes intentos de regulación que, como en otras ocasiones apuntamos, tiene sus pros y sus contras. Sería un error considerar al Gran Capítulo General de Francia de 1784 como el “autor” del Rito Francés. Este conjunto de eruditos masones no hizo otra cosa que fijar el uso reteniendo los Altos Grados más tradicionales en sus versiones más sobrias, redactando llegado el caso, el grado aglutinador o representativo para determinadas familias de éstos, puesto que es ahí, en los Altos Grados, donde la situación aparecía desordenada y confusa. Fue esa regulación de un “Rito Francés en 7 Grados” la fórmula adoptada por el G.•. O.•. tras la fusión del Grand Chapitre del 1784 dentro de la Obediencia en el 1786, pero como el futuro demostró, no la única que redistribuyó (sobretodo en la práctica de los grados denominados “escoceses”) el proceso de graduación, más o menos acertadamente.

Abordaremos en otra ocasión los diferentes “planteamientos” y redistribuciones compiladas para estos Altos Grados, así como el propio sistema “en 7 Grados” que fue transmitido vía patente –este sistema- a otros Orientes, o bien fue directamente mimetizado por otros cuerpos capitulares, o sufrió “mutaciones al gusto” en los vinculados a otras obediencias practicantes del Rito Moderno, estando legítimamente en todo su derecho de hacerlo, dicho sea de paso, pues crearon la suya propia.

Tras esta breve introducción, vamos a modo de presentación, a mostrar algo que a este lado de los Pirineos queda un poco difuminado o confuso a ojos de muchos Hermanos y Hermanas, y es la implantación del Rito de los Modernos en otras zonas de Europa, hecho que sucedió cuasi ipso facto a la creación de la Gran Logia de Londres del 1717.
De entre las históricas Potencias Masónicas, “Chef d’Ordre” del Rito Moderno o Francés, destaca por su abolengo por un lado, y evolución hacia el progreso en mayúsculas por otro, el histórico Gran Oriente de Bélgica (Grand Orient de Belgique). Para esta primera aproximación general, haremos uso de fuentes provenientes de la propia obediencia tratada:

Las más antiguas Logias fundadoras del Gran Oriente de Bélgica nacieron mucho antes que éste, como queda atestado. Aun cuando sigue siendo difícil, aún, hasta la fecha, precisar con exactitud la aparición de la masonería en estas regiones.
El ex Gran Maestro Eugene Goblet d'Alviella, señalaba en el siglo XIX, que "en las provincias belgas, los primeros centros masónicos parecen haber sido constituidos por oficiales británicos al servicio, unos, de los ejércitos Ingleses que invadieron nuestras provincias en múltiples ocasiones durante las campañas del segundo tercio del siglo XVIII, y otros que prestaban sus servicios en las tropas extranjeras movilizadas por los Estados Generales de Holanda para ocupar los cuarteles de la Barrière."
A pesar de que antiguas referencias atestiguan una logia con sede en Mons en 1721, no se puede precisar con exactitud, como así sucede con dos otras Logias que habrían sido fundadas en Gante y en Tournai en 1730. De todos modos, fue bajo el reinado de la emperatriz María Teresa que la Masonería se desarrolla plenamente en estas regiones. La más antigua Logia de Bruselas existe desde 1740, otra – l’Union - en 1742 y l’Equitée en 1743, también en Bruselas. Sabemos de la Logia del hermano Jéricot en Mons en 1748-1752 y en 1763, y en 1763, La Candeur en Gand, la Parfaite Union en Namur y La Parfaite Harmonie en Mons; La discrète Impériale en Alost (1764), La Bienfaisante en Gand y La Parfaite Amitié en Louvain así como L’Unanimité en Tournai en 1765 ; La Parfaite Egalité en Bruges (1766), La Félicité en Gand (1767), Les Inséparables Amis en Tournai (1767), La Constante Union à Gand (1768) y La Constance de l’Union en Bruxelles en 1769.
Si algunas de estas Logias eran las hijas de la Gran Logia de Francia (como La Parfaite Harmonie de Mons) o de la Gran Logia de Holanda (como La Bienfaisante de Gante), la mayoría se derivan indirectamente de la Gran Logia de Londres (denominada de los "Modernos"). Estuvieron regidas durante casi dos décadas por los Grandes Maestros Provinciales para los Países Bajos, como el marqués de Gages.
Además, la masonería pre-belga mantenía a la vez las mejores relaciones tanto con la Gran Logia de los Modernos, en Londres (que reconoce estas Logias y asigna cartas patentes), como con la Gran Logia de Francia y después con el Gran Oriente de Francia, con la Gran Logia de Holanda, aunque también depende de las decisiones imperiales de Viena bajo el Imperio austriaco. Pero nunca abaten sus columnas o extinguen sus fuegos.

Con la Revolución Francesa, las logias belgas pasan bajo la administración del Gran Oriente de Francia. Muy a menudo, se da fe de la antigüedad de las logias "belgas" reconociéndoles (por ejemplo, para “les Vrais Amis de l’Union” en Bruselas) su anterioridad y su rango de orden. Bajo el Consulado y el Imperio, las logias belgas se desarrollan: en particular, por la contribución de logias militares itinerantes francesas (como fue el caso de la logia “Les Amis Philanthropes” de Bruselas) o por la presencia de ciudadanos o funcionarios leales al régimen napoleónico (como la Logia “Les Amis Discrets” al Oriente de Nivelles, por ejemplo).

Después de la derrota de Waterloo y la caída del imperio francés, estas regiones pasan bajo el régimen holandés. Las logias serán entonces regidas por una Gran Logia Provincial dependiente del Gran Oriente de los Países Bajos hasta la revolución de 1830. Una cierta lealtad a la corona holandesa - cuyos hijos masones (iniciados en Bruselas ) sembrará el desorden en los acontecimientos revolucionarios en Bélgica. El hecho de que el comandante en jefe de las tropas holandesas de la represión sea hermano de logias de Bruselas y Gran Maestre Provincial, sumará a la confusión. Su destitución por las logias fundadoras del Gran Oriente de Bélgica y el rechazo de la autoridad de la obediencia neerlandesa conllevará problemas en el seno de las logias entre "orangistas" (partidarios de la Casa de Orange, la familia gobernante de los Países Bajos) y "belgicanos" (partidarios de la independencia nacional).

Así, en un ambiente de tensión, es como el Gran Oriente de Bélgica fue creado en 1832-1833. Sobre todo porque el antimasonismo clerical y papal abundan desde sus comienzos con la lectura desde el púlpito de una carta pastoral de los obispos proscribiendo la adhesión de los católicos en la masonería. Esto tendrá una influencia notoria en el pensamiento y la membresía de la obediencia. Así, en 1872, mucho antes que el Gran Oriente de Francia, después de varios años de debates, el Gran Oriente de Bélgica modifica sus Estatutos y Reglamentos Generales: de ahora en adelante, la obediencia declara no imponer ningún dogma y no someter más a sus logias la obligación de la invocación de un Gran Arquitecto del Universo. Los preceptos masónicos y los rituales son descristianizados en este sentido. Al mismo tiempo, el Gran Oriente de Bélgica inscribe en su programa la lucha por el progreso social.
Como recordaba en 1987, durante el 150 aniversario del Gran Oriente de Bélgica, el historiador de la Masonería Marcel De Schampheleire: "La historia nos demuestra la importante contribución de la masonería belga en todo lo que puede contribuir a "La construcción del Templo de la Humanidad". El logro de estos objetivos a veces tropieza con resistencias, suscita otras veces tensiones, acompañado reacciones a estas acciones [...] Una actitud con origen religioso da paso a una apertura hacia el libre examen y un pensamiento no dogmático, que conduce al predominio de la laicidad pronunciada entre los hermanos del Gran Oriente de Bélgica".

El Gran Oriente de Bélgica es una federación de logias libres y soberanas que cuenta en su conjunto con unos 10.000 miembros repartidos en 122 Logias. Los miembros de obediencias masculinas, femeninas o mixtas con las que el Gran Oriente de Bélgica mantiene lazos de reconocimiento mutuo son recibidos en tal calidad en las logias del Gran Oriente de Bélgica, de acuerdo con las disposiciones de los Estatutos y Reglamentos Generales de la obediencia.
El Gran Oriente de Bélgica se define como una institución progresista y cosmopolita, que tiene como objetivo la búsqueda de la verdad y la mejora del hombre y de la humanidad. Se pronuncia en pos de la libertad y la tolerancia, y no plantea ningún dogma y ni se alinea con ninguno.
Se reconoce la libertad, la igualdad y la fraternidad como valores fundamentales, tales como mantener la vida en un mundo tolerante y requiere a sus miembros honestidad, dedicación y el deseo de aprender. La obediencia es defensora de los derechos humanos y respeta escrupulosamente las leyes e instituciones democráticamente establecidas.

En el Gran Oriente de Bélgica, en el seno de un mismo rito, cada Logia trabaja según un ritual que ella misma define, que forma parte del hilo común a todas las Logias de la obediencia.

En el Gran Oriente de Bélgica, las Logias trabajan siguiendo uno de estos ritos:

Rito Moderno o Rito Francés, inscrito en la filiación histórica de la Gran Logia de Londres de 1717 denominada "Gran Logia de los modernos" (el más practicado)

Rito Escocés Antiguo y Aceptado

Para finalizar, señalaremos que el Grande Oriente Ibérico, además de mantener una fraternal relación plasmada en su Tratado de amistad y reconocimiento mutuo, cuenta con la Patente del Rito Francés o Moderno otorgada por el Grand Orient de Belgique, así como con el nombramiento de “Chef d’Ordre” del Rito en nuestros Orientes por parte de esta histórica obediencia.

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttieres de Montaleau”