sábado, 26 de septiembre de 2009

La Tradición Operativa en el Rito Francés: Luces y Sombras

Leyendo y releyendo el “Régulateur” de 1785-1801, me he encontrado con una curiosa cita, ubicada en la sección primera del Preámbulo, que parece ser algo más que una cita, por cierto bastante xenófoba, sino que más bien parece una declaración de intenciones en la cual carga de forma profunda contra la corriente operativa, que en este caso pudieran encarnar “el compañerismo”, [compagnons] no dándole opción a formar parte de la membresía masónica.

No voy a negar que cuando leí la cita, sobre la cual me llamó la atención el Hermano Joaquim Villalta, di un salto de la silla, pues no me acababa de creer lo que estaba leyendo, no solo me extrañó el texto, sino que me ha llamado bastante la atención de que nadie, historiadores y demás, no se hiciesen eco de de tales premisas y precisiones, las cuales expongo a continuación:

“Nul profane ne peut être admis avant l´âge de vingt-un ans ; il droit être de condition libre et non servile, et maitre de sa personne. Un domestique quel qu´il soit, ne sera admis qu´au titre de Frère servant.

On ne doit recevoir aucun homme professant un état vil et abject. Rarement on admettra un artisan, fût-il maitre, surtout dans les endroits où les corporations et communautés ne son pas établies

Jamais on n´admettra les ouvriers compagnons dans les arts et métiers »

Lo expuesto se puede traducir de este modo a la lengua castellana:

“Ningún profano puede admitirse en logia antes de los 21 años; y con la condición de ser libre y no servil, y por tanto dueño de su persona. No se admitirá a un criado cualquiera que sea salvo en la condición de Hermano sirviente.

No se debe recibir a ningún hombre que pudiera ser vil o abyecto. Y raramente se admitirá a un artesano, aunque sea Maestro, sobre todo en los lugares donde las corporaciones y comunidades no están establecidas. Jamás se admitirán a los obreros denominados “Compañeros” en las artes y oficios, (se supone que en la logia)

Lo cierto es que tal texto no suele salir en las historiografías al uso, ni reproducirse en casi ninguna parte, llegando a poder concluir que hay toda una ignorancia sobre tal preámbulo, que está marcado y marcando toda una época y concepción socio política.

Podemos entender leyendo toda la primera parte que hay una intención de evitar que no formen parte de la fraternidad los menores, cosa lógica, como también se puede considerar que no se diera alberge en las logias aquellas personas que no fueran “libres” de sus decisiones o tuvieran un alto nivel de autonomía personal, cosa que en aquellos momentos las mujeres pues no tenían, por lo cual a todos ellos se les desestima como un valor para la logia.

Podemos comprender dentro de la ideología masónica y societaria del momento el absoluto rechazo a la introducción en logia de toda persona que no estuviera a “plomo” con la concepción y uso moral, rehusando por tanto a las personas viles y abyectas

Volviendo al texto es evidente de que estamos ante un texto presente en el “Régulateur” antes de declararse la Revolución, cuyos considerandos vienen a expresar dentro de la teoría de la elites de poder” que la masonería se concepciona desde la perspectiva de las “Luces”, como la encarnación de un auténtico proceso renovador, que en muchos casos lo es, ya antes con la introducción del tema de la religión natural lo cual va a permitir el ecumenismo del 1717 en masonería, la proyección posterior va a constituir a la masonería en lo que podríamos denominar como una “elite política mundana” en cuyo seno pudieran convivir la aristocracia liberal y la emergente burguesía más comprometida y progresista, aunque ello por voluntad de los catecismos revolucionarios los convertirá en antagonistas.

En el texto queda claro que se pretende dejar de lado a las masas, que evidentemente no podrían acceder fácilmente al seno de las logias ya no por una cuestión de clase, sino por las propias cargas económicas que esta impone, ya que los derechos de la “Recepción” estaban en esos momentos, situados alrededor de unas 50 libras, la mitad del salario de un obrero metalúrgico, lo cual ya en sí mismo ya era un importante filtro para que un “cualquiera” pudiese constituir parte de las élites de poder en que se envolvían las logias.

De este modo nos lo expone la “L´Ordre des franc-maçons trahi” cuando nos remarca que los “Frères servants”, o sea los domésticos o sirvientes no podrán devenir jamás en Maestros lo cual viene recogido también en “Secret des franc-maçons” en este caso refiriéndose a que no podrían llegar al grado de Compañeros.

Sin embargo no son esos filtros los que me han llamado la atención, los cuales se pueden comprender dentro de la concepción ideológica del momento, sino de la última parte del texto, donde dice: “Jamás se admitirán a los obreros denominados “Compañeros” [Compagnons] en las artes y oficios.

Si esto texto lo ponemos en relación a lo que siempre hemos escuchado, y hemos leído que la tradición operativa estaba presente en la masonería, y que ésta se proyecciona por todos los rincones de la francmasonería, como podemos ver por ejemplo, en las páginas web de las Obediencias más prestigiosas, en los encabezamientos de numerosos libros, etc.

Son tópicos estos del operativismo, como otros muchos que se reflejan en el mundo masónico sin saber muy bien porqué, o para qué, y es evidente que con ello damos de este modo la espalda a las investigaciones de notables masonólogos y estudiosos masones, que incluso desde el ala más ortodoxa de la masonería, empezaron a poner en tela de juicio tales teorías, de la transición entre “operativismo y masonería” en cuya labor siguieron otros investigadores masones y no masones.

De tales teorías o investigaciones se ha hecho eco este blog, que ha traducido textos de varios investigadores exponiendo los hechos a la luz de los nuevos enfoques metodológicos y de análisis, eso sí un poco a disgusto de algunos Hermanos y estamentos que siguen erre que erre con los tópicos historiográficos al uso, o buscando las huellas de la masonería por la iglesias, aunque se declaren laicos y adogmáticos.., cuando deberíamos buscar nuestras huellas en las bibliotecas y buscar esas raíces de nuestros más directos ancestros entre los pensadores que le dieron carta cabal a la masonería tal y como hoy la conocemos.

¡Pero ahí estamos..¡

Cuál es el sentido de ese texto sobre los Compagnons o los gremios artesanales manuales para rechazar a éstos como parte de la masonería aun teniendo en cuenta el marco de los gremios como un referente masónico por muchas masonerías y autores, que en tiempos del Régulateur y aún antes, estos gremios en principio eran incompatibles con la nobleza al menos dentro de la concepción social en la sociedad feudal y del Antiguo Régimen, y se debe tener en cuenta que la pertenencia o membresía a estas cofradías estaba basada en la tradición y la costumbre, y por ello se accedía a tales corporaciones o guildas por el sistema gremial aprendizaje, por tanto había todo un desarrollo mimetizado de enseñanzas, que en general nos traspasaban ninguna frontera, primero porque no había preparación para ello, y segundo porque tampoco el sistema lo permitía ni lo necesitaba, por tanto dichas clases estaban y en general se situaban fuera de la “especulación”.

LA HERENCIA DEL COMPAÑERISMO Y LA PRESENCIA RITUAL

Por tanto habrá que analizar en profundidad de dónde se toma esta cita, y de qué fuente y corriente viene toda esta herencia del Compañerismo, del cual el Regulateur parece querer desentenderse.

Por un lado hay que decir que el texto que expone el Regulateur, no es hecho aislado, y si bien no se encuentra una cita tan clara en otros textos, no por ello deja de haber otras citas que apoyen el rechazo a esa posible herencia del Compañerismo.

La presencia en los Rituales, sobre manera en los de raíz de los “modernos” se nota en algunos de ellos esa constante de marcar las diferencias entre el operativismo y los especulativos.

Por ejemplo en la instrucción del 2º Grado del mismo Régulateur, se nos vuelve a remarcar la diferencia entre el Masón de Teoría con relación al Masón de Práctica

P ¿Cuánto tipos de Masones hay?

R Hay dos tipos, unos de teoría y otros de práctica

P ¿Qué aprenden los Masones de Teoría?

R Una buena moral que sirve para depurar nuestras costumbres y para hacernos agradables para todos los hombres.

P ¿Qué un Masón de Práctica?

R Es el obrero de edificios.

Esta idea de la distinción entre el masón de Teoría y Practica, entre operativos y especulativos va a estar presentes en otros rituales anteriores al Regulateur

Por ejemplo tenemos esta cita con relación a lo expuesto « Comme l'enseignaient par exemple les catéchismes divulgués dans le Sceau Rompu (1745), le « Maçon de théorie », c'est-à-dire le maçon « spéculatif », apprenait par son état : « une bonne morale ; épurer ses moeurs et se rendre agréable à tout le monde ». Il devait observer « le Silence, le Secret, la Prudence et la Charité « et fuir « la médisance, la calomnie et l'intempérance ». L'Art royal dont les francs-maçons de l'âge classique se réclamaient voulait ainsi unir la pratique de la vertu à celle des arts libéraux hérités de l'Antiquité. Pour eux, comme pour Socrate dans le Philèbe (65-66), l'Ordre, le Bien, se manifestent à nous « sous la triple forme de la Beauté, de la Proportion et de la Vérité »

Otros Rituales como el Luquet 1745 nos indican que:

D. Combien y a-t-il de sortes de M. ?

R. Il y en a de deux sortes.

[110] D. Qui sont-ils ?

R. Le M. de théorie et le M. de pratique.

[111] D. Qu'apprenez-vous en tant que M. de théorie ?

R. Une bonne morale, à épurer nos moeurs, et à nous rendre agréables à tout le monde.

[112] D. Quel est le M. de pratique ?

R. C'est l'ouvrier T. de pierre qui élève des colonnes sur leurs bases

[69] D. Combien y a-t-il de sortes de Mons ?

R. Il y en a de deux sortes, le Mon de théorie et le Mon de pratique.

[70] D. Qu'apprenez-vous étant Mon de théorie ?

R. Nous apprenons une bonne morale, propre à épurer nos moeurs et à nous rendre agréable à tout le monde.

[71] D. Qu'est-ce que le Mon de pratique ?

R. C'est celui qui sert à équarrir les pierres, à les polir, à les mettre à l'uni, à tirer une muraille au cordeau et à élever des colonnes sur leurs bases.

[72] D. Pourquoi avez-vous pris le nom de Mon dans votre L., puisque vos fonctions ne sont pas de construire des édifices ?

R. Cela vient du temps des guerres des Chrétiens contre les Sarrazins dans la

Terre Sainte, où ils souffrirent de fortes persécutions; lesquels ne pouvant

professer leur Religion parmi ces Infidèles, résolurent entre eux de prendre le

nom de maçons, d'architectes ou de bâtisseurs pour cacher sous divers

emblêmes la reconstruction [folio 19] ou édification de l'Eglise, et s'assemblaient

en conséquence sous le prétexte de lever des plans d'architecture afin de suivre

la Religion Chrétienne par toutes les allégories que la Maçonnerie

[104] D. Pourquoi beaucoup d'entre nous se font-ils honneur de porter la TRUELLE parmi leurs bijoux ?

R. Comme cet instrument sert aux Mons de pratique à étaler le plâtre sur les murs pour en cacher les défauts, de même les bonsMons de théorie s'en décorent pour se ressouvenir sans cesse qu'ils doivent cacher les défauts de leurs frères et les rendre toujours agréables à tout le monde par les bons rapports. [*]

[105] D. Quel est le nom d'un Mon de théorie ?

D. Quel est l'usage des 3 bijoux mobiles ?

R. L'Equerre sert à réduire toutes figures en carrés parfaits; le Niveau à tirer des lignes parallèles à l'horizon; et la Perpendiculaire à élever des édifices sur leurs bases.

D. Ces trois bijoux dont vous nous avez l'usage pour le maçon de pratique, n'ont-ils pas parmi nous quelque sens moral ?

R. Oui, T. V.; l'Equerre nous annonce que toutes nos actions doivent être réglées sur la justice et sur l'équité; le Niveau nous indique l'Egalité entre les hommes et Principalement celle qui règne parmi les maçons; et la Perpendiculaire nous démontre que toutes les Grâces Tout ce que nous faisons est relatif à la vertu, et c'est son temple que nous bâtissons, et les instruments simples et grossiers de la maçonnerie pratique dont nous nous servons ne sont ici que des symboles de l'Architecture Spirituelle qui nous occupe

(D. Combien y a-t-il de sortes de Mon ?

R. De deux sortes, celui de théorie et celui de pratique.

D. De quelle sorte êtes-vous ?

R. Maçon de théorie.

D. Qu'entendez-vous par là ?

R. Que ma science est toute spirituelle, étant l'école des moeurs et de la vertu.

D. Quel est donc le mon de pratique ?

R. Celui qui emploie les matériaux dans les édifices.

D. Ne peut-il point être aussi vertueux que nous ?

R. T. V., tout homme peut l'être dans son état; mais la grossiereté souvent les motifs mécaniques empêchent de s'y attacher particment.

D. Quelles sont les qualités principales d'un maçon de théorie ?

R. C'est d'être homme libre, discret, égal aux princes par ses vertus, et ami de Dieu et du prochain.

D. Les maçons de théorie n'ont-ils pas encore quelques bijoux relatifs à la maçonnerie de pratique ?

R. Oui; ils ont encore la Règle, l'Auge, la Truelle et le Crible.

D. Quels sont leurs symboles parmi nous ?

R. La Règle nous indique d'être toujours droit dans nos actions, l'Auge à contenir la composition mystique dont nous devons couvrir les défauts de nos frères, la Truelle à la passer dessus, et le Crible à trier le bon d'avec le mauvais, c'est-àdire

à séparer de notre

En los Rituales como la Divulgation de 1745, los del Marquis de Gages de 1763 o en los del Duc de Chartres de 1784 viene a dejar claro el motivo diferencial entre Masones Practicos y Teóricos (Operativos y Especulativos) y la toma de elementos simplemente alegóricos de la simbólica de unos que no denotan influencia transcendental de unos en otros de una manera determinante.

Cuestión que además que en el "Vocabulaire des francmaçons" de 1810 (de Bazot) mantiene y reafirma lo anterior: Masón de Teoría: Francmasón / Masón de Práctica: obrero de edificios; que no puede convertirse (o hacerse) masón de teoría. Y lo mismo vuelve a repetirse en el Bazot de 1817, dejando claro al menos desde este autor que se aliena en la fórmula del ritual del Rito Francés, dejando claro que el espíritu de separar la Francmasonería de la filiación operativa, y de forma explícita.

Como vemos son varios los textos que reafirman de algún modo la tesis que expone sin ambages el Régulateur, y más desde antes de la Revolución, lo cual en parte nos deja claro que la masonería especulativa se desvincula totalmente de toda tradición del compañerismo ya que tienen los puntos en común que tienen por el hecho de compartir membresías.

El Regulateur en este sentido recoge y se hace eco del sentido que venía dándose en el seno de la sociedad francesa desde 1748, cuestión que se acentúa en 1778, con los intento de la Asamblea de Versalles que finalmente tiene su remate en 1791 con la prohibición por la Asamblea Constituyente francesa, el antiguo régimen comercial e industrial y las corporaciones, que estaban cerrando el paso a la modernidad y a la industrialización.

Otra cuestión es como dice el Hermano Joaquín Villalta lo que dio en el seno de las logias inglesas “que fue Otra historia en cuanto a los orígenes especulativos dentro de logias británicas operativas, que empezaron a incluirse tal vez por proximidad religiosa (calvinista). Aunque como se sabe, el compagnonage era desconocido y no existió en las Islas británicas. El nacimiento de la Masonería especulativa tiene una clara intencionalidad de (aún aprovechando material simbólico operativo) crear un nuevo concepto de trabajo simbólico, una concepción naturalista e ilustrada, racionalista y dentro de la espiritualidad en todo caso inclusivo de la religión natural. Una nueva "forma" de entender el mundo y el Universo. Lo demás es mítico, legendario e incluso ajeno a la nueva francmasonería “

Es más, al respecto Pierre Mollier en su prefacio e introducción al Regulateur nos indica que “Este segundo grado, el de Compañero, que había potenciando el GODF en cuanto a contenido después de la tripartición del sistema original en 2 grados. Con la cual cosa se retoma elementos simbólicos de la masonería operativa para proponerlos como elementos de meditación (desde el renacimiento y su típica sensibilidad esotérica europea, existe por ejemplo el Libro de los Emblemas, basado sobre las especulaciones de las herramientas).

De este modo, el Grado segundo gana cuerpo así también con la incorporación de elementos de catecismo que antes estaban en el 1er Grado y ahora pasan al 2º.

Recordemos que el Compañero inglés, era en principio el último grado antes del sistema de tres que vino posteriormente, y este concepto de “fellow craft”, no tiene nada que ver con el compagnonage francés.

En ese segundo grado de Compañero de oficio o maestro, se confería el “Mot de Maçon” y los cinco puntos del compañerazgo, que pasó luego al grado de 3º. Ante lo cual puede ser posible que los particulares usos masónicos franceses, y sus posteriores intentos de conexión de la Masonería simbólica con otras antiguas sociabilidades, sea un efecto aportado desde la creación de los Altos Grados que fueron introduciendo cosas en la Masonería azul con el paso del tiempo.

En este sentido los rituales continentales tienen como un especial empeño por diferenciar unos y otros (cosa que en los británicos no aparece y que pensamos o que se debe a la coexistencia continental de otras agrupaciones gremiales (entre ellos de construcción) cuyo objeto diferenciado había que dejar claro.

El tema del compañerismo y su presencia e la masonería tal vez se pueda explicar con esta reflexión: Los símbolos y los rituales de la francmasonería y del compagnonnage son muy diferentes, aunque tuvieran algunos elementos comunes. A pesar de las apariencias y a pesar de otra leyenda aparecida en finales del siglo XIX, las investigaciones históricas muestran que la mayoría de los elementos comunes tiene orígenes masónicos y ha sido importada en el compagnonnage francés sólo en el trascurso del siglo XIX. En efecto, el compagnonnage es una tradición principalmente francesa, mientras que la francmasonería apareció en Escocia, luego en Inglaterra, en una época cuando el compagnonnage allí era desconocido. Además, los símbolos de la francmasonería se refieren casi exclusivamente a la masonería, mientras que el compagnonnage concierne a otros muy numerosos oficios.

No obstante, es posible que algunos rituales masónicos elaborados en Francia en el siglo XVIII se hayan inspirado en rituales de los compañeros de otros oficios, aunque no se debe olvidar que una gran parte de la masonería de aquellos momentos calificaba al compagnonnage o Compañerismo como el “Enfant dégénereé”

La leyenda salomónica es particularmente importante en los mitos de los compañeros del "deber de libertad". Parece de origen más tardío que otros y parece haber sido introducida a partir del mito masónico de Hiram en las cámaras de los "gavots" y las “cayennes des Indiens” entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, antes de extenderse en los rituales de otras sociedades compagnonniques »

Aun admitiendo la posible conexión migratoria operativa previa en las islas británicas, el compagnonnage francés habría dejado – si acaso - una huella mínima en algunos textos del rito operativo de los “Antiguos Deberes” pero ninguna al rito del “Mot de Maçon”, considerado como el más antiguo rito de la francmasonería especulativa/filosófica (por supuesto también el de las logias operativas escocesas que fueron “adoptando” miembros ajenos al oficio), que acabó por imponerse, y cuyo origen fue calvinista tanto en su versión presbiteriana (la mayoría) como en la episcopaliana o arminiana (como los rituales Dumfries), y es esta versión escocesa la que “transmutó” en rito filosófico universal dando lugar a la Gran Logia de Londres, y por tanto, a la moderna francmasonería especulativa.

Recordemos a tal efecto que en el rito de los Antiguos deberes no había transmisión ni de palabras secretas ni de signos, y era una sencilla ceremonia que comprendía simplemente un juramento sobre el libro de los Deberes que se comprometía a respetar previa lectura de dichos preceptos. Es en el contexto formal del “Mot de Maçon” donde encontramos las transmisiones/comunicaciones de palabras y signos, así como un método de simbolización basado ampliamente sobre los diálogos y las metáforas/especulativas.

Conclusión:

Llegados a este punto el Régulateur ya imbuido en todas las dinámicas rituales y masónicas de Las Luces, define que su origen es esencialmente especulativo teniendo como referente los enlaces y elementos prestados de los operativos tomando prestada toda una simbólica y base ritual conducente al desarrollo de la virtud y de las potencialidades del hombre (humanismo, naturalismo e ilustración) mediante las cuales pueda ejercer de centro de unión y desarrollo universal al margen de toda propuesta religiosa (sin pretender ser alternativa alguna). Queda clara su finalidad.

El Régulateur con esa especie de xenófoba cita, interpreta la logia como centro de interacción, elemento de cultivo personal, intercambio de conocimientos, local de reencuentro y acondicionamiento mental, pretende eso y solo eso, aunque recurra a elementos alegóricos o míticos, pero desde una óptica de una sociabilidad que no puede estar lastrada por usos gremiales, sujetos a la tradición y herencias que pueden coartar la libertad de espíritu que perseguían las elites de poder de las que hablábamos al principio.

La Revolución está claro que dejó en mala situación citas e interpretaciones tan “clasistas” como estas y que pronto desaparecieron de los Rituales, ya que se sostenían de mala manera, aunque la teoría de las élites de poder se siguiese planteando tal vez con visiones más internacionalistas y menos clasistas, y eso los tuvieron claro los líderes obreros incardinados en las logias, criticaban el componente burgués de la masonería, pese a su espectro progresista, pero sabían que la masonería era una auténtica escuela de formación del ciudadano y de los caracteres republicanos, y sabían que como tal sociabilidad formaba parte de las futuras elites de poder, tal vez no económicas o políticas, pero si del pensamiento y el conocimiento.

Desde esa óptica se puede entender el repudio de la masonería operativa que muestra el Régulateur, criticando en el fondo y la forma como lo hacen el resto de Rituales de fondo “Moderno” a los gremios operativos por su anclaje religioso, y por su apego a las costumbres y la tradiciones que lo hacen aparecer como un estamento poco dinámico, de ahí que los Rituales marquen esas diferencias entre el Masón de Practica y Teoría.

Este ha sido un trabajo de intentar escudriñar en los Rituales y el espíritu que los influyó, que hayamos logrado ese propósito es otra cosa.

Víctor Guerra y Joaquim Villalta. Miembros del Círculo de Estudios de Rito Frances Roëttiers de Montaleau.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Eventos del G.O.I. y del GCG del RF de España en Barcelona


En los Valles de Barcelona el día 19 de Septiembre 2009, se incorporó, y fue acogida como tal Logia de Rito Francés en el seno del Grande Oriente Ibérico, el taller que preside el Muy Venerable Hermano Joaquim Villalta, la Respetable Logia Lux Veritatis, cuya ceremonia de recepción como nueva logia dentro de la Obediencia fue realizada en el seno de una tenida de otra logia de Rito Francés la Respetable Logia Sísifo (GOI).


Así mismo, quedó instalado otro Capítulo del Rito Francés dependiente del Gran Capítulo General del Rito Francés para España, que ha articulado el GOI, y que hoy por hoy, son los únicos Capítulos que funcionan en nuestro país en RF.
El mismo día 19 por la tarde, tal y como sucedió por la mañana, con la presencia de varias logias y Obediencias y las Dignidades del propio GOI , su Gran Maestre, y del máximo responsable de los Grados Capitulares del GOI, se instaló en los Valles de Barcelona por el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz el Soberano Capitulo "Ferrer y Guardia", que funcionará en Barcelona con una vocación de universalidad importante, tal y como manifestó el Muy Sabio de dicho Capítulo, invitando a todos los Hermanos que tiene alguno de los Grados de Perfección del Rito y Obediencia que fuera, a participar en esta especie de foro capitular de las civilizaciones, a modo de punto común de encuentro de todos en el arco de fraternidad que marca un taller de Perfección del RF.
Y así sé celebraron los dos actos, de instalación, primero de la logia y luego del Capítulo, en solemne intimidad y en un recogido taller ubicado en el mismo Barcelona que a partir de hoy de son otros nuevos referentes del RF en España.


Ésta es la plancha del Venerable de la Respetable Logia Lux Veritatis, tras recibir la Carta Patente de manos del Gran Maestre del GOI:


M.·. V.·./ S.·. G.·. M.·./ M.·. S.·. y P.·. G.·. V.·.,/M.·. S.·. y P.·. M.·./ Dignidades que decoráis el Or.·.
QQ.·. HH.·. y Hnas.·. todos en vuestros Grados y Oficios.

Para un evento como el que hoy aquí nos reúne, no he optado por intentar hacer uso de una bella y extensa exposición retórica con una finalidad de convencer, persuadir o deleitar.
He preferido, sencillamente, plasmar en una breve plancha expositiva el sentir unánime de gratitud hacia ésta desde hoy oficialmente nuestra Obediencia, de mi R.·. L.·. “Lux Veritatis” como su más humilde transmisor y representante delegado de sus deseos.
El espíritu que originó el nacimiento de nuestro Taller hace casi ya dos años, se fundamento en la convicción interna de sus miembros de que una real práctica masónica era posible, a pesar de de las ingratas experiencias que el fenómeno iniciático nos muestra con frecuencia, cual retrogradación, a poco que sutilmente rebroten los asesinos hirámicos en nuestras mentes y en nuestros corazones.
No desarrollaré por tanto la necesidad del examen interno que como masones debemos hacer todos y cada uno de nosotros, así como sus estructuras federativas. No abundaré en la desgraciada paradoja que tristemente se vivencia en el seno de muchas estructuras entre la prédica y la práctica de nuestros principios certeramente sintetizados en el contenido de nuestra tri-divisa que proclamamos con tanta facilidad, aunque no sé si con pleno convencimiento o conocimiento.
Por el contrario, quiero manifestar el profundo gozo y a su vez estimulante responsabilidad, que supone para todos los integrantes de Lux Veritatis formar parte del Grande Oriente Ibérico por lo que en sí mismo representa, un proyecto claro, libre, laico y adogmático, en el que la arriba mencionada tri-divisa “Libertad, Igualdad y Fraternidad” no devienen conceptos huecos, vacios o recurrentes, sino que alcanzan pleno sentido desde el respeto y la seguridad que desde un marco de diversidad, el masón y la masona pueden devenir seres humanos mejores, tendentes a hacer sociedades más perfectas y comprometidas.
Es por todo ello que, si bien la casualidad y el destino nos llevó a la práctica del Rito Francés, con el tiempo descubrimos que, precisamente en ese marco ritual, heredero de los principios ilustrados, fiel seguidor de la verdadera Regularidad conceptualmente universalizada con el nacimiento de la Francmasonería tal y como ahora la concebimos, la compatibilidad de tradición y modernidad son posibles y necesarios en su coexistencia. Esa es la tradición de los Modernos, calificativo nacido históricamente con una intención despectiva pero que ha devenido “etiqueta” de Universalidad en mayúsculas y referente de los más altos fines que el ser humano pretende asumir para sí mismo y para los suyos. Este es el legado recibido y que el Rito Francés pretende transmitir.
Esta es la visión y compromiso que como Logia deseamos asumir, aportando humildemente con nuestro modesto actuar, una coherencia en el ser y en el hacer, quedando ahora a vuestra disposición como integrantes de esta Potencia Simbólica Soberana.
Agradecemos la cercanía de los dignatarios de ésta nuestra Obediencia, una cercanía consecuente y coherente con el justo sentido del “primus inter pares” en un escenario masónico y social en el tantas cosas hay por hacer, y que encontrará en los miembros de nuestra Respetable Logia unos obreros convencidos y apasionados en esta maravilloso recorrido que supone el caminar iniciático desde el trabajo, el respeto y la responsabilidad por lo que representamos como miembros de la Orden, pretendiendo alcanzar la “Luz de la Verdad”.
He dicho, Muy Venerable

(Extraído del Blog Rito Francés del Q.·. H.·. Víctor Guerra)
http://ritofrances.blogspot.com/2009/09 ... ances.html


Quiero remarcar el gozo personal por haber podido vivir el evento histórico que supone la existencia del primer Soberano Capítulo de Rito Francés en Catalunya (el cuarto en España), y tener el placer de disfrutar de la calidad humana y masónica del M.·. I.·. y P.·. M.·., el H.·. A. Marcos, único V Orden del Rito Francés en nuestro país, como Muy Sabio del Soberano Capítulo "Ferrer i Guàrdia" así como del M.·. S.·. y P.·. G.·. V.·. del Gran Capítulo General del Rito Francés de España, Yves Bannel.

En nombre de todos los miembros de mi R.·. Logia, gradezco la prontitud informativa del seguimiento de estos actos por parte del muy Q.·. H.·. Víctor Guerra, Presidente del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”, quien por su permanente apoyo a nuestra R.•. L.•. Lux Veritatis, por su trayectoria en defensa de los valores masónicos universales así como por el estudio y divulgación del Rito Francés, siendo un referente de los mismos, recibió el título de Miembro de Honor de nuestra R.·. Logia, y cuya aceptación a nuestra propuesta, fue todo un honor para los miembros de todo mi Tall.·.


Joaquim Villalta
V.·. M.·.
R.·. L.·. Lux Veritatis al Or.·. de Terrassa, Barcelona
Grande Oriente Ibérico

martes, 15 de septiembre de 2009

Sobre los Órdenes y Altos Grados (y III)

El “Manuel du Franc-maçon” de 1817, de Étienne François Bazot, obra de interesantísima referencia para conocer la vivencia y usos de la Orden en nuestro país vecino durante los inicios del XIX desde diversos aspectos, tiene en su estructura una sección de su Segunda Parte dedicada a un vocabulario de palabras y expresiones masónicas. En ésta, donde los define con mayor o menor profundidad, expresa también su sentir y opinión en lo referente al tema que nos ocupa. Así, en la pág. 157, en “Ritos”, Bazot se expresa como sigue:

Hay dos (ritos) universalmente conocidos, el rito francés (rito moderno)y el escocés (antiguo y aceptado); el Gran Oriente de Francia admite el uno y el otro... (Prosigue aquí con una enumeración de todos los grados simbólicos y Altos Grados de ambos ritos).. Esta denominación de los grados de los dos ritos bastaría para determinar la opinión, y para fijarla en el caso que fuera indecisa; pero si existiera la mínima duda, el aumento y la falsificación de múltiples grados (degrés) o grados (grades) escoceses (remarcar la diferencia de ambos conceptos en francés, el primero como referido a fases progresivas, y el segundo relativo a una cualidad adquirida), por los mismos sistemas Escoceses, las declaraciones, las pretensiones, las discusiones de los hermanos que componen el rito antiguo aceptado, hablarían tan inteligiblemente al buen sentido del verdadero Fran-Maçon, que resultaría de la mayor superfluidad demostrar la simplicidad preciosa del primer rito, y la complicación inexplicable del segundo. Feliz aquél que sabe ver bien, y que enemigo de las ilusiones y de las debilidades de un orgullo insensato, se limita a lo que es esencial y bien determinado, y huye con disgusto de todo lo que es vago y de puro exceso.

Tomamos un poco de aire para como buenos masones –al menos lo deseamos-, mostrar nuestro respeto a todos los ritos regularmente practicados, aunque no debemos perder de vista las reflexiones que hacíamos al inicio de este ensayo y que, como tal, toda autoevaluación debe ser tendente a obtener unas lecturas útiles y productivas que no nos hagan perder de vista ni las realidades históricas ni –lo más importante- las esencialmente masónicas, valorando las virtudes metodológicas, pero evitando “levitaciones” en el ego repulsivas.

Si lo anterior ha podido darnos una muestra del sentir de amplios sectores del momento, aún se expresa más contundentemente Jean Claude Bésuchet de Saunois en el Primer Tomo de su ”Précis Historique” de 1829. Creo que merece la pena transcribir el contenido completo cuando haciendo su recorrido histórico por el año 1758, expone su punto de vista de forma clara y rotunda en la pág. 37 de este volumen:

Este año vivió el establecimiento en París de un “Consejo de Emperadores de Oriente y de Occidente, Soberanos Príncipes Masones”. Los conocimientos masónicos fueron divididos en veinticinco grados (ver 1786).
Aquí se escapan dolorosas reflexiones a pesar nuestro sobre esta triste manía de los grados.
La masonería, en su origen, estaba compuesta como se ha visto (1725 –referida a Francia-)de los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro: grados simples, sabios, juiciosos, deduciéndose bien los unos de los otros, sobretodo los dos primeros. Los masones franceses fueron fieles en seguirlos y mantenerlos. Dos Lords, el duque d’Antin, un príncipe de sangre, toda la alta nobleza se contentó con ello. Llevando el “mandil de masón”, el venerable “cordón de Maestro”, probaron la estima que la modesta institución les inspiró. Como la joven virgen que en absoluto ha corrompido todavía los vicios de la sociedad, la masonería era bella por su simplicidad nativa.
Es de Escocia, o mejor dicho, del Escocés Ramsay (ver la “introducción” y el año 1736), de donde partió el sistema funesto que rompió la unidad de doctrina, y desnaturalizó tan tristemente esta bella simplicidad.
El doctor Ramsay intentó introducir en Inglaterra su creación de nuevos grados, la Gran Logia de Londres los rechazó. Unos débiles, curiosos, especuladores los buscan, se apoderan de ello, e inoculan estas peligrosas innovaciones en Francia como en Inglaterra; hombres crédulos y hombres ávidos por más de un título los acogen y los propagan.
Todo se resiente del lastimoso impulso. Los masones lyoneses (1743) crean o arreglan el “sistema templario”, inevitable producto del “caballero del Temple” de Ramsay, Stuart instutuye (1747) un “Capítulo primordial”; el caballero de Bonneville cree disminuir el mal estableciendo (1754) un “Capítulo de altos grados” para los masones distinguidos. Vino seguidamente en “Consejo de Emperadores de Oriente y de Occidente, Soberanos Príncipes masones” con sus veinticinco grados.
Simples “aprendices, compañeros y maestros” ¿qué sois vosotros al lado de los Emperadores de Oriente, de Occidente, de los Soberanos Príncipes masones?...
¡Romped vuestras herramientas, cesad unos trabajos vulgares, flexionad la rodilla ante los Altos y Poderosos hermanos emperadores de oriente y de occidente!
Escuadra, regla, nivel, el nivel sobre todo convertido en ridículo, puesto que los masones reconocen a unos superiores; desapareced, he aquí unos títulos principescos, cintas de mil colores y cruces de toda especie. Vosotros no sois más que masones de la clase popular, ciudadanos, sabios, magistrados, grandes señores, príncipes de sangre que tan sólo sois “Maestros”; dejad sitio a los Ilustrísimos “Emperadores de Oriente y de Occidente”, entre los cuales figuran el maestro de danza Lacorne y el sastre Pirlet...

Esperemos que tras estas dos breves pinceladas, el artículo completo pueda ser, parafraseando a un conocido autor masónico, al menos un humilde “soporte para la meditación”.

Los mecanismos que provocaron la progresiva fagocitosis, disolución o llámese como se quiera de las Órdenes del Rito Francés a partir del segundo cuarto del siglo XIX precisamente en su país de nacimiento, es un tema que abordaremos en otros artículos en la medida de lo posible.

Joaquim Villalta, M.·. M.·. del G.O.I.
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”

jueves, 10 de septiembre de 2009

Sobre los Órdenes y Altos Grados (II)

Los mencionados Altos Grados que detentaban los masones denominados “Escoceses” tenían (y tienen incluso hoy para algunos) por especificidad vincularse los orígenes caballerescos de la francmasonería directamente salida de las Cruzadas y de la Caballería del Temple. Este fenómeno franco-alemán viene tras la afirmación del Caballero Ramsay en 1736 en el célebre discurso que pronunció en la Logia “Le Louis d’Argent”: tras la disolución de la Orden del Temple por Clemente V y Felipe “le Bel” en 1312, algunos Templarios habrían hallado refugio en Escocia, en Hérédom, de ahí el origen del término “Escocés” en los Ritos Masónicos y de Escocismo, al movimiento de estos altos grados.

Este discurso de Ramsay inspirado en la masonería burguesa por su deseo envidioso de apropiarse de atributos nobiliarios ardientemente ansiados, no puede avalar la reivindicación de un origen histórico, que jamás ha existido, ni por consiguiente el de una herencia cultural legítima al respecto, sino tan solo una simple referencia que se nos aparece en 1710 sobre las relaciones con “patrones” (comanditarios o protectores) que unían antaño a los masones operativos con la nobleza. Este hecho que aparece en el Dumfries nº 4, en el mismo contexto y en la misma época en el que lo hace el tema templario en referencia al Templo de Salomón, y que Anderson se empeña en querer integrar como elemento histórico ajeno al oficio, desemboca en la tesis ramsayana que transforma de manera totalmente irreconocible la forma en la que el Dumfries nº 4 contemplaba en 1710 la relación de la masonería con los temas caballerescos y templarios.

Fueron desarrollándose numerosísimos grados que iban más allá del de Maestro, siendo los más conocidos los Rosa-Cruz, Maestro Elegido de los nueve (Elegido de Pérignan), Gran Elegido, Caballero de Oriente y de Occidente, Caballero Kadosch, Caballero Bienechor de la Ciudad santa....

Se crearon muchas Órdenes para administrarlas, oponiéndose en ocasiones unas a otras (el Consejo de Emperadores de Oriente y de Occidente se opuso durante mucho tiempo al Grado de Caballero Kadosch, declarándolo como “falso, fanático y detestable”).

Los masones Escoceses se presentaban en las logias azules revestidos de las decoraciones de sus más altos grados. Con estos títulos reclamaban y reivindicaban honores y privilegios particulares. Estas reivindicaciones acarrearon un rechazo al escocismo que no veían en virtud de qué los masones Escoceses deberían poder recibir estos honores y privilegios.

Este rechazo al Escocismo fue una de las numerosas causas que dieron origen al Gran Oriente de Francia por los partidarios franceses del Rito Moderno. Todo ello llevó desde 1773 a la estructuración del Rito Francés Moderno en 1783 y a la organización del Gran Capítulo General de 1784 cuya finalidad arriba citamos y su integración en el seno del Gran Oriente como tal en 1786.

Hubo que esperar a 1801 para que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado fuera definitivamente estructurado en 33 grados, tomando como base las Grandes Constituciones de 1786 firmadas por Federico II de Prusia, documento del que nadie ha podido probar ni demostrar a día de hoy su autenticidad y del cual existen varias versiones.

Podemos suponer que la abundancia de los ritos y grados escoceses que coexistían en esta época en el conjunto de los altos grados motivó ciertamente la divisa del REAA: “Ordo Ab Chao”. Así de simple.

La primera Logia azul denominada del “Rito Escocés Antiguo y Aceptado” fue creada en Francia en 1821 por su Supremo Consejo, siguiendo la estela de las creadas por el Supremo Consejo de las islas francesas de América, lo cual nos plantea la cuestión de qué tipo de material ritual practicaban antes de dicha fecha las logias azules pertenecientes a la jurisdicción del Supremo Consejo de Francia.

Entre 1805, fecha de la fusión de la Gran Logia General Escocesa de Francia (creada por Grasse-Tilly para federar las diferentes logias escocesas de Francia, y que duró unos pocos meses) fundada por el Supremo Consejo de Francia con el Gran Oriente de Francia, y 1821, fecha de la creación de la Gran Logia Central, los talleres azules en los cuales reclutaba el Supremo Consejo de Francia pertenecían en su gran mayoría al Gran Oriente de Francia, el cual practicaba desde 1783-1786 un rito de su concepción salido de la Masonería denominada de los “Modernos”: el Rito Francés.

Aquellas logias Escocesas que tenían la voluntad fijada de practicar una masonería próxima a la de los “Antiens” utilizaban diversos rituales que no estaban estandarizados. Una primera tentativa fue hecha en 1805 por el Supremo Consejo de Francia en 1805 con la creación de la Gran Logia general Escocesa de Francia, un ritual manuscrito muy inspirado en los “Trois Coups Distincts, pero hubo que esperar aún algunos años para que esas tentativas escocesas de armonización de rituales fueran emprendidas, probablemente imprimidas durante la Restauración entre 1814 y 1830, circa 1821 con su “Guide des Maçons Écossais” en lo que concierne a los tres primeros grados.

¿Pero qué sabor de boca había quedado de todo este complejo proceso en las bases?, ¿que impresión se proyectaba de todas estas proliferaciones iniciáticas, escisiones estructurales, evoluciones con legitimidad dudosa o contestable, incorporaciones múltiples de grados e influencias de los distintos sistemas? ¿Era ese el propósito original de la Orden? ¿Radicaba ahí su esencia? ¿Existían esos secretos reservados a una élite selecta? ¿Eran los mismos? ¿Era preciso?

Para hacernos una idea, realizaremos seguidamente dos pequeñas inmersiones, cual test, en el “Manuel du Franc-maçon” de 1817, obra de Étienne François Bazot, secretario general de la Société Royale des Sciences, y en el Primer Tomo del ”Précis Historique” de 1829, de Jean Claude Bésuchet de Saunois.

Seguro que no nos dejarán indiferentes

Joaquim Villalta, M.·. M.·. del G.O.I.
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”

sábado, 5 de septiembre de 2009

Sobre los Órdenes y Altos Grados (I)

Todos los conocimientos masónicos, y la aplicación que de ellos se puede hacer, están contenidos en los tres primeros grados, llamados grados simbólicos, sin embargo, fue necesario, para facilitar el trabajo de los que aspiran al descubrimiento de la verdad, establecer clases (Órdenes) en las cuales se desarrollan un poco más los emblemas ofrecidos en los tres primeros grados, sin embargo, dejando un cierto misterio.

Leyendo este corto extracto de un ritual manuscrito del Cuarto Orden del Rito Francés, fechado alrededor de 1784, parece quedar claro qué puede presuponer le práctica e incluso la existencia de los denominados Altos Grados dentro de la Masonería, sea de la filiación ritual que sea.

Su existencia por sí mismo, sustentada en bases apócrifas según algunos Ilustres Hermanos, historiadores y masonólogos, deben obedecer a cuestiones varias, más que a desarrollos consecuentes de la que denominamos masonería azul, que de hecho, sería la única legítimamente digna de llevar este apelativo y por tanto, el alfa y omega del Objetivo que la Orden pretende para el individuo y su interacción con el resto de la humanidad.

Apuntaba un hermano, con buen criterio, en uno de sus trabajos:

Actualmente varias razones explican su utilidad: la necesidad de profundizar, de precisar y de complementar el trabajo cumplido en los talleres simbólicos, a continuación el deseo de ampliar el cuadro de los trabajos y de la fraternidad en una transversalidad inter logias. En efecto, se puede observar que el funcionamiento de las logias simbólicas no permite responder a la satisfacción de estas necesidades: el peso de los trabajos administrativos, las necesidades de trabajos simbólicos e iniciáticos hacen que el tiempo falte para profundizar los problemas estudiados. Además, la práctica demuestra que no es posible hacer funcionar de manera perenne y exacta los trabajos conjuntos entre logias en el grado de Maestro, sin una estructura ritual y simbólica fuerte y motivante.

Aunque tampoco es menos cierto el sentir de algunos otros, cuando advierten del peligro perverso que entraña su inadecuada “asimilación” y vivenciación en cuanto al efecto de “retrogradación iniciática” padecido y plasmado en sentimientos jerárquicos, aristocráticos y tendentes a ampliar más una vulnerada divisa de igualdad, generando vanidades y otras “vitaminas” reforzadoras del equipo de asesinos hirámicos que ocultan e inutilizan esa supuesta resurrección magisterial.

Actualmente, la práctica y difusión del Rito Francés ha puesto, innecesariamente, nerviosos a algunos que incomprensiblemente han querido ver una campaña de guerra ritualística.

No. Aquí no se trata de ver quien es el más guapo. Tan sólo pretendemos devolver un sentido y aportar modestamente lo que se pueda para acercarnos a la verdadera historia de un Rito vilipendiado en el pasado por razones no masónicas, más próximas a la política y mercadeos profanos que a otra cosa. Sobre el tema, veremos como se “respiraba” a principios del XIX sobre textos de la época, un buen test del sentir de las bases que en ocasiones, han debido ceder ante estructuras muy “aristocráticas”, al menos en cuanto a la existencia de estos “Altos Grados” y a la magnitud de su inluencia.

Soy del parecer que, dada su actual práctica, versemos hacia un aprovechamiento inteligente de esa lectura de ampliación-continuación del magisterio, sin darle más importancia que ser lo que es y que no se le suba a nadie a la cabeza deviniendo levitadores misteriosos o gurús detentores de secretos inaccesibles al resto de simples mortales.

Se comentaba en algún espacio de opinión, un “sospechoso” parecido entre los Ordenes del Rito Francés y los Altos Grados del REAA. La verdad es que no dedicaré demasiado tiempo a pretender solucionar el voluntario (en ocasiones) “analfabetismo” histórico-masónico reinante, entre otras cosas, porque hay material más que suficiente para instruirse (solamente hay que querer), y por otra, es que mi acción Académica en otros ámbitos, ni soy quien ni quiero, extrapolarla en este espacio dedicado a lectores de buena fe, que luego se ven sorprendidos por comentarios confusos, falsos, erróneos, infundados y malintencionados en otros lares con algunos miembros dedicados al chascarrillo, la comidilla, el partidismo, la confusión y a la pérdida de tiempo. La única finalidad de este blog es reordenar mis propias ideas y si además puede humildemente servir a alguien, mi felicidad se ve aumentada exponencialmente.

Sí. La verdad es que creo que falta un poco más de espíritu de construcción en algunos “constructores”.

Las similitudes rituales que mencionaba no deben para nada sorprendernos, porque para empezar, la masonería continental del XVIII fue “Modern”, incluso para aquellos grados denominados “Escoceses”, término referido a los grados superiores o Altos grados donde la Escocia geográfica para nada tiene que ver (de eso hablaremos otro día en otra entrada).

Los masones denominados “Escoceses” eran aquellos que habían recibido iniciaciones más allá de las prodigadas en logias azules, Altos Grados que florecieron y proliferaron entre 1740 y 1800 aproximadamente.

Estos parecidos son lógicos:

La reunión de siete Capítulos Rosa-Cruz y la redacción de sus estatutos y reglamentos, van a crear en 1784 un cuerpo federativo de Capítulos, el Grand Chapitre Général de France (en ese momento independiente, pero próximo al Gran Oriente de Francia –véase el papel de Roëttiers de Montaleau-) que pretende poner en orden estos “Altos Grados” por grupos, codificando cuatro grandes familias de grados bajo el nombre de Órdenes, más un Quinto detentor de los conocimientos provenientes de otros sistemas y que actúa como Academia así como grupo de coordinación administrativa.

De todo el “cacao” de grados existentes, quedan reagrupados finalmente así (con sus posteriores y distintas variantes denominativas):

I Elegido o Elegido Secreto

II Gran Elegido o Gran Elegido Escocés

III Caballero Masón o Caballero de Oriente

IV Soberano Príncipe Rosa-Cruz, Caballero del Águila y del Pelícano o Perfecto Masón Libre (Clave de bóveda del sistema)

V Muy Ilustre y Perfecto Maestro

Estas son las soluciones de normalización y versiones rituales retenidas, adoptadas, y llevadas a cabo a partir de 1784, imprimidas en 1801 bajo el título de “Régulateur des Chevaliers Maçons”.

Para los amantes de las correspondencias, la más comúnmente seguida es la siguiente:

RFM

REAA

I

11

II

14

III

18

IV

30

V

33

Joaquim Villalta, M.·. M.·. del G.O.I.
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"