jueves, 25 de diciembre de 2008

Algo está cambiando

Algo está cambiando en el panorama masónico de nuestro país. Y es un cambio, sutil, discreto, de corazón a corazón, de Hermano a Hermano, a veces con la boca pequeña, sin el beneplácito directo de ninguna obediencia en particular, pero que camina en la línea del sentir de la inmensa mayoría de los miembros de nuestra Orden, sea cual sea su procedencia o especificidad ritual: la Unión.

A pesar de nuestra convulsa tradición masónica en nuestra historia particular, aún incomprendida, temida por algunos por lo desconocida y malintencionadamente presentada por otros, avanzamos en un mundo donde el contacto, la comunicación y el intercambio de ideas casi en tiempo real nos permite enriquecernos, conocernos y reconocernos cada vez mejor como miembros de una Única Orden.

Pienso que los francmasones estamos madurando en nuestra práctica y mutua interacción. Algunos pensareis que no hay para tanto. Que siguen existiendo tensiones y que estamos todavía muy lejos de alcanzar el clima de Trabajo, respeto y tolerancia de otros Orientes, donde la Universalidad de nuestros principios saltan a la vista, a pesar de tener también sus pequeñas miserias por perfeccionar, como en todo Hogar. Y tal vez así sea. Yo, el primero, he sido crítico con el uso y el abuso de la “faca” dialéctica cuando se han abonado campos conducentes al fratricidio por excesos presenciales de los asesinos Hirámicos.

Permitidme no obstante, en un arrojo de optimismo no infundado, quedarme con esos pequeños-grandes detalles que en el quehacer masónico diario se perciben cual agradable aroma con una actitud de espíritu de predispuesta hermandad.

Vayan mis mejores deseos de Paz, Unión y Armonía para el Año Nuevo 6009 para todos mis HH.·. y Hnas.·. de todos los OOr.·. y para toda la Humanidad.

Recibid mi T.·. A.·. F.·.

Franz
M.·. M.·.