sábado, 3 de diciembre de 2011

Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (II)

Sobre el sentido de la Fraternidad, más allá de la asistencia directa a aquellos que han sido poco ayudados por la fortuna, la caridad se comprende como un don de la persona efectuado con un objetivo de socorro moral, atento y sin coacción, destinado a sacar del error a quien se extravía, mediante la sola virtud del ejemplo, la atención y el afecto. Un discurso del Hermano Orador, tras la Recepción de un nuevo Aprendiz, en L’École des Francs-Maçons de 1748, redibuja esta virtud de la dulzura y la moderación, así como la necesidad del ejemplo:

“He aquí cual es el alma de un verdadero Masón. Su exterior es como su conversación, libre sin licencia, voluptuoso sin indecencia; gusta del placer pero no abusa. Es sobrio sin coacción, liberal sin prodigalidad, humilde sin orgullo, escruta sus propios defectos, trata de corregirlos. A aquellos Hermanos que corresponda, les reprende sin agruras, los ama. Por este rasgo le conoceréis, el solo basta para dibujarlo”.

En oposición, un Discurso sobre la Amistad de la misma obra de 1748 designa a aquellos que conviene evitar y dejar aparte:

“Lejos de nosotros esos hombres que, bajo la máscara de una fingida cordialidad, no cuentan para nada con sus semejantes, o que solamente les consideran cuando los necesitan”.

Más adelante, el mismo Orador describe lo que sucede cuando “la Sabiduría y la Razón son escuchadas” y que de este modo los Masones “llegan a ser hombres nuevos por el dulzor de su trato con los demás. Concluye, con la nota de lirismo que comportaba siempre estos discursos:

“Una benevolencia sin límite en el círculo de Hermanos produce una felicidad general y el cielo, en el corazón de un verdadero amigo, contempla su imagen”.

Dentro de esta obra, en el Discurso de la Recepción de un Maestro se marcará el límite que hay que respetar para conservar todos estos beneficios y proseguir la vía ideal: Puesto que la Masonería nos abre el camino de esta felicidad suprema, felicitémonos unánimemente desde el instante afortunado en que se nos abrió el Templo, y recordémonos que se es Masón en la medida que se es meticuloso en cultivar y seguir sus preceptos”.

Joaquim Villalta, Vª Orden de Sabiduría, Gr.·. 9
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Rito Moderno – Brasil
Miembro del Gran Capítulo General de España

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