miércoles, 22 de junio de 2011

Interludio en Rito Moderno

El contenido de la Carta de Barcelona del Rito Moderno o Francés lo valoro como esencia memorable de fraternidad universal, y a la a la que dedicaré una reflexión personal en breves días, pues creo que merece la pena evaluar este instrumento que permite articular una verdadera práctica masónica en sus principios y desarrollo.

No obstante, hoy, me resulta sorprendente hasta la estupefacción, contemplar como desde un recien creado blog silente a todo tipo de comentario hacia el contenido de dicha carta, exteriorizan rasgándose las vestiduras la difusión o formación histórico-pedagógica entorno al Rito Moderno o Francés llevada a cabo por colectivos dedicados en cuerpo y alma a dicho fin.

Es un fiel y burlesco reflejo de lo que algunos militantes del pensamiento único intentan proyectar a iniciados y no iniciados, escudándose en el siempre etéreo concepto de la discreción, eso sí, huyendo de lo no políticamente correcto, denominado como secreto.

Cuando entenderán estos aparentes “puristas”, que el secreto, o lo discreto, no se plasma en unas palabras, signos, o toques, concretos ante los cuales hay que mantener “discreción” sin más. Eso sí que es “friki”. Han quedado anclados en una forma, en un método, que engañosamente subyuga al recién iniciado desde su desconocimiento lanzando un falso mensaje de no secretismo al exterior mediante el cual, en el fondo y en sus procederes diarios, sí pretenden hacer proselitismo conducido.

Claro que hay secreto. Y ese está en nuestro interior y se vivencia única, exclusiva e individualmente mediante nuestro ritual y método masónico

Lo más triste, por no decir vergonzoso, es que se atreven a calificar de perjuros a aquellos que día a día nos acercan un poco más a amar y conocer nuestro Rito, principios y valores. Esos que son capaces de excomulgar a quienes no se arrastran y veneran determinadas “Encíclicas”, quieren dar lecciones de una ética de la que carecen, levantando muros a quienes construyen puentes.

Esos mismos que tildaban de “salvajes”, otorgaban la etiqueta de “justos y legítimos” a quienes no, o sí, seguían “reptando” sus criterios, ¿quieren ahora darnos una “master class” de moral y ética masónica? ¿Quieren definir el perjurio con la boca llena del concepto Fraternidad, olvidando sus tenazas que comprimen la misma línea de flotación de sus propias Promesas efectuadas libremente, rememorada día sí, día también, en la Cadena de Unión?

Desgraciadamente para ellos, pronto verán como sus argumentos “coloniales” se vienen abajo. Porque la verdad, tanto conceptual como histórica, por más tiempo que pase, acaba por aflorar. Sorpresa.

La ignorancia y la hipocresía van siempre de la mano, aunque por fortuna, cada día es más difícil confundir al Ser Humano con cortinas de humo tanto fuera como dentro de la orden:

M.·. V.·. : ¿Qué pedís?

El Neófito: ¡La Luz!

M.·. V.·. : Ella os será concedida.

Todos vosotros Hermanos, cumplid con vuestro deber.

(Ritual del 1783/1786/ Régulateur du Maçon, 1801)

Joaquim Villalta, Vª Orden del Rito Moderno o Francés

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