sábado, 28 de noviembre de 2009

Regularidad: Anderson, Désaguliers y compañía (II)

La proclamación por parte de una obediencia masónica de un punto de vista teórico particular es simplemente una trampa con respecto a la diversidad efectiva de las posiciones teóricas realmente defendidas por sus miembros, máxime si el conjunto de estos últimos se entienden en principio como defensa de unos ciertos valores morales comunes que el lenguaje siempre tendrá alguna dificultad para resumir con un nombre, la opacidad del simbolismo solo siendo capaz de explicar de manera tácita la diversidad indefinida de las representaciones mentales de los miembros de una obediencia cuya finalidad principal y última, a fin de cuentas, no es tanto afinar una representación de la verdad de la vida humana en el mundo y después de la muerte corporal, sino obrar gracias a los recursos de la práctica moral para suprimir los males que son las causas del sufrimiento en el mundo.

Cuando unas obediencias batallan entre ellas para defender un principio teórico, no se contentan en burlarse de la diversidad irreductible de las posiciones teóricas de sus miembros, se dejan por otro lado desviar por su preocupación (la cual no es más que un rol instrumental) de su deber práctico-moral que debiera en realidad ser su principal y mayor constante preocupación.

No nos dejemos atrapar por esta tentación de vanidad, y rechazando las concepciones de regularidad que nos aparezcan como desviadas del modelo a la vez jurídico y ritual de 1723-1730, nos contentaremos con intentar consagrarnos al estudio y a la encarnación de un pensamiento y una práctica masónicas que puedan pretender alguna calidad iniciática (y no “religiosa” en el sentido eclesiástico del término) porque éstas han sabido trascender la creencia por el ver, y trascender la interpretación literal y teológica de la Escritura por la interpretación simbólica y filosófica contenida en esta misma Escritura.

La aparición en 1760 de los “Trois coups distincts” marca una ruptura incoherente con la tradición del Mason Word, así como la de “Ahima Rezon” de Laurence Dermott en 1756 opera una ruptura determinante con la tradición filosófica de las “Constituciones” de 1723, tema que abordaremos más adelante y sobre el cual el Q.·. H.·. Víctor Guerra trata brillantemente en alguno de sus estudios publicados en su Blog Rito Francés.

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"

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