sábado, 3 de octubre de 2009

El laicismo inherente al Rito de los Modernos

El cristianismo de tipo confesional y religioso se retoma en el XVIII en 1735 cuando traduciendo los “Deberes de un Francmasón” inseridos por Désaguliers en las Constituciones de 1723 el abad Moret, gran secretario de la Gran Logia en Francia, cristianizó el texto de Désaguliers, cuya versión fechada en 1737 sirvió de constitución a las primeras logias de Suecia convertidas posteriormente en Logias confesionales.

No puede por lo tanto mostrar contradicción ninguna cuando el rito de los Modernos retoma durante la Ilustración su forma base propuesta por Désaguliers, a través de exigir el simple deber la práctica espontanea de la ley moral universal inscrita en el corazón de todo ser humano y en toda época. Esta actitud personal no incluye, sin excluirla tampoco, la institución de comunidades como las Iglesias. Pero la comunidad no deviene un grupo social instituido por las iglesias, sino por comunidades naturales ya sea, la familia, los amigos, el Estado no confesional (laico) y a partir de ahí toda la humanidad.
El Estado laico (no confesional) no está privado de valores éticos o espirituales. Este estado laico liberal es inevitablemente consecuencia del pluralismo confesional, lugar de mestizaje cultural y en particular de valores religiosos.
La humanidad constituye una comunidad, una unidad que no puede existir sin el respeto práctico de la ética, del amor al prójimo, haciendo a los demás lo que quisieras que ellos hicieran por ti.

Analizando detalladamente los textos Constitutivos, tanto los de la Gran Logia de Londres como los denominados “Reglas y Deberes de la Orden de los Francmasones del Reino de Francia”, 1735, y estos últimos con otro documento según una copia hecha y remitida en noviembre de 1737 al barón de Scheffer al efecto de constituir Logias en el Reino de Suecia (documento, hoy conservado en los archivos de la Gran Logia de Suecia), apreciamos sustanciales modificaciones que se introdujeron en el redactado original de Anderson y, por consiguiente, afectan en buena medida a elementos esenciales de concepto, intención y naturaleza con relación a lo arriba expuesto. Si bien a simple vista pueden parecer sutiles, han hecho escribir ríos de tinta, y han desembocado en visiones contrapuestas que, en ocasiones, han llevado a contemplar como “no reconocidos” a una parte de la membresía de la Orden por parte de otra, craso error mantenido de forma poco menos que fundamentalista, y que podría evitarse a poco que se analizara correctamente desde un punto de vista histórico y filosófico más riguroso, y por descontado, aplicando verdaderamente el espíritu fraternal que a todos nosotros se nos presupone como miembros de la Francmasonería universal y lo que esto representa.

Nos centraremos tan solo en el Artículo I de los Deberes de un Francmasón. Exponemos a continuación la versión del Texto original de Anderson de 1723 en Ingles y su traducción francesa extraída de una edición comentada por E. Jouin de 1930 (así como una traducción al español), cotejándola con la versión Francesa de 1735 y finalmente con la versión Sueca de 1737:

Anderson 1723:

I. Concerning GOD and RELIGION.

A Mason is oblig'd by his Tenure, to obey the moral Law; and if he rightly understands the Art, he will never be a stupid Atheist nor an irreligious Libertine. But though in ancient Times Masons were charg'd in every Country to be of the Religion of that Country or Nation, whatever it was, yet 'tis now thought more expedient only to oblige them to that Religion in which all Men agree, leaving their particular Opinions to themselves; that is, to be good Men and true, or Men of Honour and Honesty, by whatever Denominations or Persuasions they may be distinguish'd; whereby Masonry becomes the Center of Union, and the Means of conciliating true Friendship among Persons that must have remain'd at a perpetual Distance.
I. Concernant DIEU et la RELIGION :
Un MAÇON est obligé par sa Tenure d'obéir à la Loi morale et s'il comprend bien l'Art, il ne sera jamais un Athée stupide, ni un Libertin irréligieux. Mais, quoique dans les Temps anciens les Maçons fussent astreints dans chaque pays d'appartenir à la Religion de ce Pays ou de cette Nation, quelle qu'elle fût, il est cependant considéré maintenant comme plus expédient de les soumettre seulement à cette Religion que tous les hommes acceptent, laissant à chacun son opinion particulière, et qui consiste à être des Hommes bons et loyaux ou Hommes d'Honneur et de Probité, quelles que soient les Dénominations ou Croyances qui puissent les distinguer; ainsi, la Maçonnerie devient le Centre d'Union et le Moyen de nouer une véritable Amitié parmi des Personnes qui eussent dû demeurer perpétuellement Éloignées.
1- LO QUE SE REFIERE A DIOS Y A LA RELIGION
El Masón está obligado, por vocación, a practicar la moral y si comprende bien el Arte, nunca se convertirá en un estúpido ateo, ni en un libertino irreligioso. Pero aún cuando en los tiempos antiguos los masones estaban obligados en cada país a ser de la religión de ese país o nación, cualquiera que fuera, hoy se cree más oportuno obligarles solo a la religión en que todos los hombres están de acuerdo, dejando sus particulares opiniones para ellos mismos, esto es, ser hombres buenos y leales, hombres de honor y de honestidad, cualquiera sea la confesión o creencia que los distinga. De este modo, la Masonería se convierte en el centro de unión y el medio para establecer la verdadera amistad entre personas que, de otro modo, habrían permanecido distanciadas entre sí para siempre.

Versión « Francesa » 1735:

Art.1er. – EN CE QUI REGARDE
DIEU ET LA RELIGION.
Un Maçon libre est obligé par
son état de se conformer à la
Morale et, s’il entend bien l’Art, il
ne sera jamais un athée, ni un
libertin sans religion. Quoique
dans les siècles passés, les Maçons
étaient obligés d’être de la religion
du pays où ils vivaient, depuis
quelque temps on a jugé plus à
propos de n’exiger d’eux que la
religion dont tout chrétien
convient, laissant à chacun leurs
sentiments particuliers, c’est-àdire
d’être bons frères et fidèles,
d’avoir de l’honneur et de la
probité, de quelque manière qu’ils
puissent être distingués d’ailleurs ;
par ce moyen la Maçonnerie
devient le Centre et l’Union d’une
amitié solide et désirable entre
des personnes qui, sans elle,
seraient pour toujours séparées

Versión « Sueca » 1737:

LE 1er REGARDE DIEU ET LA
RELIGION.
Un Franc-Maçon est obligé
par son état de se conformer à la
Morale et, s’il entend bien l’Art, il
ne sera jamais un athée, ni un
libertin sans religion. Dans les
siècles passés, les Francs-Maçons
étaient obligés de professer la religion
catholique, mais depuis
quelque temps, on n’examine pas
sur cela leurs sentiments particuliers,
pourvu toutefois qu’ils
soient chrétiens, fidèles à leur
promesse, et gens d’honneur et de
probité, de quelque manière qu’ils
puissent être distingués d’ailleurs ;
par ce moyen la Maçonnerie
devient le Centre et l’Union d’une
vraie amitié entre des personnes
qui, sans ce doux noeud, seraient
pour toujours éloignées et séparées
les unes des autres.

Finalizaremos este artículo tras analizar sus trabajos, exponiendo la siguiente conclusión del excelente filósofo e historiador el Q.•. H.•. Patrick Négrier, tras años de investigaciones y publicaciones masonológicas, que seguro que nos hará reflexionar sobre el tantas veces referido tema de la Regularidad Masónica que a más de un “curador” monolítico de la misma puede dejar en fuera de juego:

El criterio jurídico de admisión a la recepción ritual en Logia (hoy llamada "iniciación") que está definido por los " Deberes de un francmasón " de las Constituciones de 1723, y éstas que definen este criterio jurídico de admisión a la recepción en Logia como siendo la práctica de la ley moral universal (religión natural), practica que no es una confesión ni una creencia, la Gran Logia Unida de Inglaterra y las Grandes Logias americanas que ponen una creencia cualquiera y teórica (en lugar de la práctica de la ley moral universal) como condición de acceso a la recepción en Logia son irregulares desde el punto de vista de la parte jurídica y por lo tanto normativa de las Constituciones de 1723.

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”

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