sábado, 1 de agosto de 2009

La universalidad de las Constituciones de 1723 de la Gran Logia de Londres

Cuando leemos la nota del magnífico masonólogo Patrick Négrier argumentando su salida de la Gran Logia de Francia en julio de 2003, nos sorprende a botepronto su exposición calificando a las grandes logias anglosajonas de irregulares por haber, precisamente, impuesto un principio de creencia teórica como criterio condicionante para ser Recibido (iniciado) en una Logia, lo que según él las aleja del criterio que emana de las Constituciones de 1723, siendo éste la práctica de la ley moral universal (religión natural), práctica que no es ni una confesión ni una creencia.

Négrier no hace esta afirmación gratuitamente, sobretodo conociendo la amplitud y rigor de su trabajo que es toda una fuente de conocimiento para intentar aportar luz al complejo marco social y religioso inglés (y británico en general) donde nace la masonería que hoy día conocemos.

Sería misión imposible sintetizar de forma comprensible todo un proceso que no nace obviamente ex nihilo, pero nos remitiremos a la coherencia que afirma existir entre el Rito de la Gran Logia de Londres y las Constituciones de 1723 para intentar entender, aunque sea someramente, la afirmación que arriba expone el autor.
Algunos podrían pensar que el cristianismo del Rito del “Mot de Maçon” (de origen calvinista y creado en Escocia hacia el 1673) practicado en 1723 por la Gran logia de Londres era contradictorio con la referencia de las Constituciones de esta obediencia a la religión natural, la cual no es de naturaleza confesional y no reposa sobre una creencia, puesto que es simplemente la práctica de la ley moral universal.
El Rito del “Mot du Maçon” (Mason Word) era un rito a la vez ecuménico (es decir cristiano en el sentido pluri-confesional), ecléctico (retenía la excelencia de las confesiones trinitarias sin excluir por tanto de las logias a los deístas y los unitarios), y finalmente filosófico (es decir, meta-confesional).

Estos tres aspectos distintos (cristianismo ecuménico, eclecticismo tolerante, y universalidad filosófica) del rito de la Gran Logia de Londres en 1723 poseían una unidad subyacente: constituían tres puntos de vista teóricos federables únicamente bajo la bandera de una realidad no teórica sino solamente práctica: la religión natural que consiste en hacer el bien.
Existía por tanto una coherencia entre los tres aspectos citados del rito de la Gran Logia de Londres de 1723 y la referencia de las Constituciones de 1723 en la ortopraxis ética que es la religión natural. No había pues, en la Gran Logia de Londres ninguna contradicción interna entre la referencia de sus Constituciones de 1723 a la religión natural y el cristianismo del “Mot du Maçon” parcticado por esta obediencia, ya que el cristianismo de su rito, que era ecuménico, pluri-confesional, ecléctico, tolerante y filosófico (meta-confesional), poseía una diversidad teórica unificable por la referencia a la religión natural que su carácter puramente práctico hace universal y trascendente a todas las divergencias teóricas.

1 comentario:

  1. Estupendisimo artículo sobre una época y unos momentos complejos pero llenos de un sabre hacer y para terminar de comprenderlos hay que leer a Toland... Desde los tejados llegaremos a los cimientos para volver a reconstruir hasta los mismos tejados desde los cuales otearemos nuestra obra. No te desanimes..
    Victor Guerra

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