jueves, 23 de julio de 2009

Exposición sobre el Rito Francés. Por Roger Dachez

Hace falta tomar conciencia de que el Rito Francés se llama así sólo desde hace muy poco tiempo. Antes que nada hay que decir que la expresión “Rito Francés” aparece muy raramente en los documentos de los últimos veinte años del siglo dieciocho, y lo cierto es que empieza verdaderamente a aparecer tal alocución a principios del siglo XIX. ¿Habrá entonces, que preguntarse por qué?

Sencillamente porque hasta esta época, en Francia, no hay más que una sola masonería. ¿Entonces por qué aparece la necesidad, a finales del XVIII o principios del XIX, de decir que hay Rito Francés?

Sencillamente porque paralelamente, se encuentran otros ritos, por ejemplo el Rito Escocés Rectificado, el Rito Escocés Filosófico, por ejemplo pues tenemos a principios del XIX, el Rito de Misraïm y más tarde el rito de Memphis. Y para distinguirse de los nuevos ritos, y no hablo del Rito escocés Antiguo y Aceptado, que llega muy tardíamente sobre 1804, en Francia, el rito practicado ha tomado su propio nombre: Rito Francés

Esa es la primera noción que debemos tener presente. El Rito Francés, es la tradición indivisa de la masonería francesa de todo el siglo XVIII. Los Hermanos del siglo XVIII no se preocupaban en saber en que rito se trabaja su Logia. Era la Masonería; y ésta es como se la denomina desde finales del siglo XVIII el Rito Francés. Esta es la primera cosa.

Pero todavía hay que ir más lejos. Veremos en unos instantes cómo se puede definir históricamente esta realidad que resulta de la injerta en tierra francesa de la Masonería de origen inglés. La Masonería especulativa nació en Inglaterra, únicamente en Inglaterra, nada más que en Inglaterra, en ninguna otra parte existió como tal.

¿Pues qué ocurre hacia 1725 cuando la Masonería aparece en Francia? Son los británicos, digo voluntariamente, los británicos porque hay ingleses, escoceses e incluso irlandeses que instalan la masonería en Francia. Su motivación no es el deseo de transmitir la masonería en Francia. Digamos que han sido más bien obligados a huir de Inglaterra por motivos del conflicto dinástico y religioso que aconteció en esas épocas, y ello es lo que hace que la mayoría de ellos Jacobitas o hannoverianos, durante alrededor de una cuarentena de años no paren de ir y venir por lo que llamamos el Canal de la Mancha y que los ingleses denominan el British Channel.

¿Y qué hacen estos masones británicos en París? Pues hacen su masonería. La masonería que conocen, la masonería inglesa. Y por otra parte, hay que decir que los franceses no eran al principio bienvenidos, como nos deja traslucir uno de los primeros Grandes Maestros, el conde de Derwentwater que decía: "Escuchad, estamos en París, no lo hemos elegido, pero sobre todo, no admitamos nunca a los franceses. Porque si se admite a los franceses en la masonería, eso será el fin de todo".
Finalmente se admitió a los franceses, y eso no fue el fin de todo, pero si se puede decir que fue el comienzo de las contrariedades; pero a pesar de todo se aprecia, cuando se leen los textos de esta época, hasta al menos 1751, una cosa muy simple y que hace falta recordar una vez más: hasta 1751, no existe de forma rigurosa, ninguna diferencia entre el ritual masónico inglés y el ritual masónico francés. Es el mismo.

Cuando se nos dice entonces que existe la tradición masónica inglesa, yo digo, a ejemplo de la expresión de un arzobispo que expresó a finales del siglo XIX: “que Francia era la hija mayor de la iglesia” y Francia es también la hija mayor de la masonería. Es decir que la tradición masónica inicial de la masonería especulativa se ha forjado en los primeros cincuenta años del XVIII a partir de un conjunto de rituales que eran únicos, comunes a Inglaterra y a Francia.

Ahora el problema en Inglaterra, y eso lo convierte en un tema muy interesante, es que en 1751 aparece un acontecimiento fundamental en la historia masónica inglesa; la aparición de una segunda Gran Logia, que se constituye en un serio rival de la primera, y la cual se llamará la Gran Logia de los Antiguos. A lo largo de sesenta años, las dos estarán en un continuo conflicto.

En 1813, estas dos Grandes Logias se fusionarán para dar lugar a la actual Gran Logia denominada, Unida. A causa de esa unión de las dos Grandes Logias de Inglaterra, también se pondrá fin a la batalla ritual y habrá un ritual denominado de la unión. Por razones complejas que no examinaremos en este artículo, cuando se puso en pie el ritual de la unión, fue el ritual de los antiguos que predominó sobre lo esencial, digamos que se impuso sobre muchos de los aspectos de la ritualística que se articuló como punto de unión. Sobre muchos de los puntos, no sobre todos, que aún pervivían de la tradición masónica inglesa inicial.

A partir de ese momento habrá que preguntarse: ¿Donde están presentes? No están ya presente en Inglaterra, y solo quedaran patentes en el Rito Francés, el cual se puede considerar como el heredero directo.

Es esto lo que hace falta comprender. Es que la tradición del Rito Francés, es la herencia de la primera masonería especulativa franco-inglesa que ya no existe en Inglaterra y que ha encontrado su filiación y su refugio en el Rito Francés. Es pues una responsabilidad enorme la que tiene el Rito Francés pues a través este rito como se vehiculan las tradiciones más antiguas de la Francmasonería especulativa.

Para perseguir sobre este punto de los orígenes históricos y tradicionales de los Ritos, querría insistir en dos aspectos:

El primero, es que no existe ritual de referencia del Rito Francés en el siglo XVIII. Porque no existe en tal siglo tampoco referencia ritual de ningún rito. En esta época, el ritual masónico no está establecido como nosotros hoy lo entendemos, como un texto dactilografiado que se sigue línea por línea, y donde todo está escrito.

En cambio el ritual del que dispone un Venerable de la época, es corto y no hace falta que sea demasiado largo, porque no hay fotocopiadoras ni máquinas de escribir y aun menos ordenadores, y todo se debe copiar a mano.

La preocupación y la esencialidad es que tiene es que ser lo más corto posible. ¿Entonces qué es lo que tiene delante de sus ojos un Venerable para desarrollar sus trabajos en 1750?

Tenemos varios ejemplos, como son las pequeñas libretas generalmente que se utilizaban, el ritual dice, por ejemplo para abrir la Logia, "en Logia Hermanos." Luego el Venerable hará algunas preguntas y respuestas del catecismo. Entonces se elige de las instrucciones algunas preguntas y respuestas, el Venerable dirá, "Hermanos la logia está abierta." Eso es todo. El Ritual de Apertura de 1745. Se podrían multiplicar los ejemplos.

Al final lo que se ve, es que, a medida que el tiempo pasa, hay una tendencia a escribir cada vez de forma más precisa los textos. A hacerlos cada vez más largos. El primer ritual que se conoce describiendo una iniciación al grado de Aprendiz-Compañero, como era denominado pues hay que decir que se recibía en el mismo movimiento, en la misma tarde, Aprendiz y Compañero al mismo tiempo, es la famosa divulgación del teniente de policía René Hérault, la "Recepción de un Francmasón" de 1737.

Nos entretuvimos un día en cronometrarlo. Y es entonces cuando nos damos cuenta de que la apertura y el cierre de la Logia y la recepción de Aprendiz-Compañero, todo comprendido, y realizado en París en 1737, tiene una duración de alrededor de veinte minutos, es si no se apresura demasiado. Se añade sencillamente que se deja al candidato entregado a sus reflexiones a lo largo de una hora. Si se cuenta esta hora en la ceremonia, pero para mí esto no era una hora, más veinte minutos para abrir, para cerrar y para hacer la ceremonia de Aprendiz-Compañero era corto. Pero hace falta precisar que se llevaban a cabo después los ágapes, los cuales duraban tres o cuatro horas, que son manifiestamente la parte más importante de la ceremonia en esta época.

Creo pues que esto es muy importante recordarlo. El Rito Francés hereda unas tradiciones masónicas, las más antiguas, provenientes de la masonería especulativa franco-inglesa de comienzos del siglo XVIII, y por tanto es un rito que no es fijado verbalmente. Aunque por razones administrativas, se tiende cada vez más a escribirlo.

La única cosa que pueda decirse, es que existe un medio de identificar el Rito Francés. Y el medio de identificar dicho rito es mirar los puntos comunes, con otras practicas rituales. El núcleo constante de todos los rituales que se conocen antes de 1750, cuando se hace un trabajo de análisis, es como si se pusiéramos varias transparencias unas sobre otras, de tal modo que acaba por ver todo lo que se superpone, y todo lo que se superpone, es la estructura de base.

Pienso que para definir el Rito Francés, vale razonar mejor así, en estructuras simbólicas fundamentales. Y por tanto hay cosas que son absolutamente claras. Pueden enumerarse rápidamente. Hay un Venerable al Oriente, dos Vigilantes al Occidente. Eso es la primera estructura fundamental de la primera Gran Logia de Londres. Tres candelabros dispuestos como están, ciertamente. La otra disposición de los candelabros, la disposición escocesa, no aparece en Francia hasta 1760 o 1770 como mucho, y además tiene otro significado, aunque se dice que en 1751, en la Madre Logia Escocesa de Marsella, eso ya existía. Pero como no se tienen los rituales de origen, no puede afirmarse tal cosa. Finalmente tenemos también el cuadro en el centro de la Logia, y luego, bien entendido, que el orden J y B de las palabras sagradas era ese.

Con estos elementos, se tiene ya la decoración del ritual, y los fundamentos del Rito francés. Luego, para las ceremonias, la cosa empieza a volverse un poco más complicada porque en principio eran muy simples. Les recuerdo la iniciación de Aprendiz-Compañero del teniente de policía René Hérault: “el candidato tiene los ojos vendados, llama tres veces a la puerta de la logia. Se le recibe, se le hace dar tres veces la vuelta a la logia, sin decirle nada, sin darle lección alguna, sin hacerle ninguna pregunta. A lo largo de este tiempo los Hermanos hacen ruido y echan “poix-résine” (jugo resinoso) sobre las candelas para hacer chispas, crepitaciones y asustar al candidato. Luego, viene al Oriente, donde presta su obligación de Aprendiz. Se le hace callar, y de nuevo tres vueltas, y de este modo se convierte en Compañero.

Esta, es la estructura del Rito Francés. Vemos que a partir de aquí, el resto es de alguna manera, una especie de explicitación de un contenido fundamental muy implícito. Hace falta sencillamente que esta explicitación sea conforme a las tradiciones fundadoras del Rito Francés, es decir que se halle en una perspectiva cristiana abierta y ecuménica. No olvidamos que los orígenes son ingleses. Es decir en un país protestante que, desde finales de siglo XVII, ha establecido una paz civil sobre la base de una tolerancia de todas las confesiones cristianas. Por consiguiente es un cristianismo que está abierto y puede decirse que no confesional.

Se refiere a una época de la historia masónica donde la vida masónica no era reglada por los textos administrativos visados por una autoridad central. Eso no existía. Por otra parte, Louis de Clermont, Gran Maestro de 1743 a 1771 no fue llamado nunca Gran Maestro de la Gran Logia de Francia. La Obediencia se llamaba Gran Logia de Francia, Louis de Clermont era llamado Gran Maestro de todas las Logias regulares del reino, lo que no tiene absolutamente el mismo significado. La única cosa que se pedía a la Gran Logia era enviar un diploma para decir: “tenéis el derecho para trabajar”. Y de ese modo se desentendían completamente de saber lo que las logias hacían.

Es pues también la imagen de Francia del Antiguo Régimen, una vez más la historia de una institución singular como la masonería, no debe ser separada nunca de la historia general, y ese es un pecado de ciertos historiadores de la masonería considerar que la masonería está como en una burbuja. Está en una vida social, una historia social. En la historia del Antiguo Régimen, ¿Qué significa todo ello? Es la descentralización hasta la atomización, nadie es responsable de nada y todo el mundo es responsable de todo. El poder central no existía casi. Y bien, la masonería se constituye a modo y semejanza a esta imagen. Ciertamente, este modo de hacer está lleno de inconvenientes.

Pero lo que es interesante en el Rito Francés, es que tiene justamente esta dimensión de libertad. Se refiere a un momento de la masonería en el cual por mucho que se cambie una coma del ritual, la bóveda estrellada no se hundirá, pero sí que había una estructura fundamental. Y alrededor de esta estructura fundamental, hay un margen de variación que depende de una tradición local, de una visión en cierto momento de lo que puede ser la masonería. Es justamente en esta posibilidad de variación alrededor de una estructura donde reside a mi juicio la riqueza, el dinamismo, la vida del Rito Francés.

Acabo como al inicio. Es muy importante conservar esta idea porque, no lo olvidemos, somos a través del Rito Francés los últimos poseedores de la más antigua tradición de la masonería especulativa.

(Traducción y revisión: Joaquim Villalta)

No hay comentarios:

Publicar un comentario