lunes, 20 de abril de 2009

Características Propias

Continuando con el análisis de la deliciosa obra dedicada al Rito Francés reeditada en 2007 por el “Círculo Lectura y Conocimiento” y a la que nos habíamos referido en el anterior artículo, he encontrado interesante plasmar algunas opiniones extraídas del capítulo dedicado a las “Características propias” de nuestro Rito, en particular las firmadas por los Hermanos Jöel Ledoucen y Louis Negrel.

Ledoucen nos expresa que las razones precisas de la creación del Rito Francés Moderno no son exactamente conocidas. Ya bien sea por voluntad política, orgullo nacional o búsqueda de una lógica iniciática, la forma (plasmada en 1783) aprobada en 1786 tuvo el mérito de querer reagrupar lo que estaba disperso, de unificar una Tradición Iniciática que tenía tendencia a descarriarse en los laberintos de la fantasía incluso del charlatanismo. Por desgracia, el Rito Francés, a pesar de todo su valor, tuvo un futuro complicado. Fue atacado por los partidarios de Todos los sistemas donde los grados son más numerosos y las denominaciones más brillantes.

Respeto, Rigor, Búsqueda

La lectura del ritual de Aprendiz evidencian estas tres nociones. En él aparecen las originales Luces Iniciáticas, el Sol, la Luna y el Maestro de la Logia, que fueron en otros sustituidas por la escuadra, el compás y el libro de las constituciones. Pero había que desembarazarse del Rito Solar. Cuando el cientifismo tiene fuerza de ley, los aromas de incienso toman olores de azufre para algunos.

El Rigor reside también en la voluntad de esfuerzo en el progreso iniciático. Son numerosos los HH.•. que se han alzado contra la profusión de grados. El más célebre de todos fue sin duda el H.•. Ragon que solo admitía como verdadera masonería aquella configurada en 3 grados. Esta tendencia dura implica en efecto que el 3er Grado, la Maestría, no debe ser necesariamente atribuida a todo el mundo . Vemos en el Rito Francés Moderno una preocupación por mantener el rigor mediante un número limitado de grados. Hay que precisar al respecto que los 3 primeros Grados han constituido siempre una clase bien definida que pueden ser un fin y resultado en sí misma.

La búsqueda es exaltada en este Rito nítidamente. La práctica constante en el estudio hace que la figuración del Templo esté abierta tanto a la Persona como a la Sociedad, a la concepción espiritual del orden cósmico como a la edificación cotidiana de la vida. Su Tradición no es solamente la relación entre el cielo y la tierra, sino aún más, la edificación de la persona como de la comunidad, la vida material como la espiritual, la razón como la intuición.

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